Vaya uno a saber cómo se acomodan las conciencias en la política mexicana. En Morena no se cansan de repetir que el PRIAN es el origen de todos los males, la corrupción hecha partido y el pasado que hay que enterrar. Hasta ahí todo muy bien, el discurso se sostiene… hasta que llega la hora de sumar cuadros y resulta que las puertas se abren de par en par para quienes hace apenas unos años los llamaban autoritarios y misóginos.
El caso más fresco es el de Beatriz Mojica Morga. La nombraron coordinadora de defensa de la transformación en Guerrero, o sea, la virtual candidata a la gubernatura para 2027. La misma que en 2018 iba de candidata al Senado por la alianza PAN-PRD-Movimiento Ciudadano, cuando todavía era secretaria general del sol azteca. La misma que en un programa de televisión de ese año, a pregunta expresa, soltó sin titubeos: “Nunca. No comparto las visiones autoritarias”. Y no se quedó ahí. Años antes, en 2016, ya había acusado a López Obrador de misoginia, asegurando que no era la primera mujer del PRD en sufrirla.
Hoy, al tomar protesta, habla de lealtad demostrada en el camino y reivindica casi cuarenta años de izquierda, desde el Frente Democrático Nacional de 1988. Todo muy conmovedor, pero a más de uno en Guerrero se le atragantó el discurso. Hubo protestas, abucheos previos y hasta la alcaldesa de Acapulco, Abelina López, soltó que quien festeje estará celebrando “la crónica de una muerte anunciada”.
No es la primera vez que pasa. Morena se ha convertido en un refugio de arrepentidos de última hora. Primero los echan de sus partidos o ellos mismos renuncian cuando el barco se hunde, luego descubren las bondades de la Cuarta Transformación y ya están listos para defenderla con uñas y dientes. Mientras tanto, los militantes de a pie, los que aguantaron la lluvia y el sol desde el principio, miran de reojo y se preguntan si la pureza ideológica solo aplica cuando conviene.
Beatriz Mojica dijo en tragaluz que nunca se pasaría con AMLO, hoy fue nombrada “coordinadora de la transformación” provocando un caos con @AbelinaLopezR quien desconoció los resultados en Morena pic.twitter.com/PAuBoB7VFQ
— Jorge García Orozco (@jorgegogdl) September 15, 2026
El problema no es que la gente cambie de opinión. Eso es de humanos. El detalle está en la memoria selectiva. Se puede criticar con saña al adversario cuando se está del otro lado, y al día siguiente abrazarlo como si nada hubiera pasado. En política mexicana eso se llama pragmatismo; para el resto de los mortales suena a pureza de conveniencia.
Al final, lo que queda es la misma pregunta de siempre: ¿de verdad se trata de transformar el país o solo de acomodar a quien traiga votos y estructura? Porque si la respuesta es lo segundo, entonces el PRIAN no era tan diferente… solo que ahora usa otro color de playera.

















