Morena, en especial Sheinbaum, quieren ¡pruebas, pruebas, pruebas! para detener a Rubén Rocha Moya y otros nueve individuos con fines de extradición a solicitud de Estados Unidos. Están descaradamente protegiendo a su gente.
Pero eso no aplica para la gobernadora panista de Chihuahua, Maru Campos. La acusan de aceptar ayuda de la CIA en la localización de un mega laboratorio del narco, y quieren someterla a juicio político sin una sola prueba de que ella aprobó o aceptó personalmente la participación de los dos agentes de la CIA fallecidos tras el operativo. Este tipo de responsabilidades son personales, no institucionales.
Dos actitudes contrarias según las personas. O que ¿tienen pruebas, pruebas, pruebas de que Maru Campos tuvo alguna responsabilidad personal en el caso? Claro que no, solo acusaciones tremendistas, que consideran injerencia ilegal estadounidense en México, eso le reclaman a Maru Campos.
Y diplomáticamente hay algo peor. Al negarse a detener a quienes son solicitados por el gobierno de Estados Unidos, contradiciendo los textos del tratado de extradición y de la Constitución mexicana, crean una confrontación innecesaria con Trump y su gobierno. Y ya ese gobierno declaró que el caso de Rocha Moya es solo el principio, que vendrán más casos.
Así que al atacar a la gobernadora Campos por lo que consideran una intromisión extranjera inaceptable, crean también un conflicto político con Estados Unidos, algo de lo cual no dicen nada. En ambos casos quedan mal con el temperamental presidente Trump, y éste no lo dejará pasar, como el mundo ya tiene experiencias de su forma de tratar a quienes lo contradicen o le hacen señalamientos incómodos, quien de las burlas públicas a Sheinbaum puede pasar a acciones directas, según reiteradamente ha amenazado.
Hay otro caso en que lo que afirme el gobierno morenista pierde. Es el del asesinato de un capo del narco, Francisco Beltrán, “el Payín”, al parecer del cártel de Sinaloa. A fines de marzo, en la carretera de Pachuca a Ciudad de México, un automóvil en el que viajaba con su chofer, que de pronto explotó y salió de la autopista.
El primer intento de explicación oficial es que posiblemente traían una granada que explotó. Pero a la fecha no ha publicado un dictamen del hecho. Y de pronto CNN dice que la explosión fue ocasionada por un explosivo colocado en ese auto por la CIA. Algo que lógicamente fue desmentido por dicha agencia y contradicho por otros medios de prensa de Estados Unidos. Pero lo que es indiscutible es que se trató de un doble asesinato.
Sheinbaum y su gente de inmediato negaron que hubiera agentes de la CIA operando en México. Pero veamos, la CIA se ha destacado por operar ilegalmente en diversos países, y recurriendo al asesinato cuanto así lo consideran conveniente, de eso hay muchas acusaciones. Hace ya años, en 1984, Manuel Buendía publicó un libro con sus columnas sobre las muchas actividades de la CIA en México.
Y si no fue la CIA ¿fueron agentes mexicanos quienes mataron a esas personas, en vez de arrestarlos? Esta explicación es peor todavía que considerar políticamente la posibilidad de haber sido una intervención ilegal extranjera, pues si fueron mexicanos, son entonces responsables del doble homicidio.
Pienso que lo que debería haber hecho el gobierno morenista era declarar que posiblemente se trató de un acto de guerra entre los cárteles de la droga, pero no lo hicieron, y así intentar salvar la cara. Aunque un experto de la DEA aseguró tras el hecho que esta explosión no coincide con métodos de los cárteles. Así que por donde decidan opinar, pierden, si no fue la CIA la que cometió el asesinato, ¿fue personal policial o militar mexicano el responsable para el gobierno? ¿Qué va a pasar posiblemente? Que este caso quede en el silencio oficial, como ha quedado el peritaje del automóvil explotado.
En enero de este 2026, Ryan Wedding fue detenido por el FBI en la Ciudad de México, según informó el gobierno estadounidense, sin participación ni conocimiento del gobierno mexicano. La fiscal Pam Bondi fue quien escribió en una publicación en X que bajo sus órdenes, agentes del FBI detuvieron a Wedding. Y para cubrir ese bochornoso hecho, Sheinbaum inventó que se había entregado ante la embajada de Estados Unidos, sin poder comprobarlo. Y no reclamó al FBI por ese arresto en suelo mexicano.
El gobierno mexicano niega que una agencia extranjera, la CIA, opere ilegalmente en México pero al mismo tiempo reconoce que sí lo hizo ilegalmente en Chihuahua. Ah, pero Omar García Harfuch reconoció que en el operativo contra El Mencho contaron con la cooperación de inteligencia de la CIA. Y en el discurso mañanero de Sheinbaum no hay “injerencia” extranjera ni se permite en México, y que las relaciones con el gobierno de Trump son excelentes, a pesar de acusar de injerencistas a sus agencias de seguridad, la DEA, la CIA y el FBI. Y repetir que el pueblo defenderá la soberanía ante cualquier intervención en México, siempre en referencia a los Estados Unidos. Viva la diplomacia, y claro, la defensa de la soberanía.
@siredingv





























