Un huracán llamado Andrés Manuel

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Mi Voluntad individual es destructora del Estado
Max Stirner

Nadie puede negar que Andrés Manuel López Obrador en el 2018, después de 20 años o más de campaña, ganó por mucho la presidencia de México y logró el carro completo en el Congreso de la Unión. Nadie creyó en su momento las advertencias que él mismo hacía con sus discursos y sus acciones que quería el poder no para trabajar por el pobre o por México, quería el poder para demostrar que él es el supremo. Era ya un ansia de mandar y de demostrar su fuerza viril.

Andrés Manuel siempre lo dijo, él era la esperanza, él era el redentor, él era la voz de los desposeídos. Él quería la revancha y vengarse de los malos. No hay duda que, como Fox en sus momentos, tuvieron la oportunidad de lograr grandes cambios y generar grandes resultados para México, no lo hicieron, claro por razones distintas, Fox por no querer meterse en problemas con el Sistema y Andrés Manuel por su protagonismo y poco deseo de gobernar para todos.

La única meta que perseguía AMLO y que sigue persiguiendo era tener el poder, era demostrar que él es todopoderoso, que él puede resolver todo a costa de lo que sea, sin importar las formas y sus consecuencias. Sin querer en este momento hacerle de psicoanalista no cabe duda que la megalomanía de AMLO es de temer. El megalómano cree que puede mentir, manipular o exagerar hechos con la finalidad de conseguir sus objetivos. Son personas con delirio de grandeza, carácter voluble, agresivo y envidiosos. Pero además le debemos de sumar el Síndrome del Poder llamado Síndrome de Hibris o Hubris que significa desmesura. En la mitología griega se aplicaba a los que víctimas de su propia soberbia se creían y actuaban como dioses.

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El pequeño análisis de personalidad que me permití poner es para que entendamos un poco la personalidad del Presidente de México, entendamos su manera de actuar. No es nada nuevo ver que es destructor, siempre fue un “guerrero” que tomaba pozos petroleros, tomaba ciudades, cerraba avenidas y nunca le importaba el daño colateral, él iba a lo suyo, él mandaba al diablo a las instituciones, al ejército, a las leyes y avanzaba destruyendo, no solo de palabra sino de acciones ilegales algunas de ellas.

Una vez que llega a la presidencia en lugar de sentirse satisfecho por el logro, en lugar de trabajar por la unidad nacional, en lugar de buscar el Bien Común, continua su campaña para tener el poder absoluto, continua en campaña para afianzar a sus seguidores, afianzar a los que querían venganza, a los desposeídos, que todo el resentimiento que se traía en las personas saliera más a flote sin importar México. Y empezamos a vivir los ataques y las arengas de las mañaneras y muy lejos de propender a un entendimiento humano favorecía la revancha. Sus estímulos y los estímulos que usa son de una furia destructora y con una ola de mentiras.

El huracán, empezó a sembrar vientos para cosechar tempestades, todo a su favor, todo para tener el poder, todo en aras de su movimiento transformador. Y no estoy atacando, estoy señalando actos de conducta, actos de gobierno. Nadie quería que le fuera mal a López, eso sería como querer que le fuera mal a México, pero muchas de sus acciones estaban dictadas por la venganza y la soberbia más que por la razón. Él quiere tener el poder siempre en su persona o por medio de otras personas. Todo lo que “criticó y grito en contra” ahora lo hace y lo hace mal. Usa las fuerzas de seguridad pública no para cuidar de la vida pacífica de los mexicanos, lo hace para tener la fuerza necesaria y el respaldo a sus acciones, crear miedo es un ejemplo de sus arrebatos.

Pero en mi opinión lo peor está por venir. Está por terminar con la libertad del voto, está por terminar con la democracia electoral y la participación ciudadana para elegir libremente a nuestros gobernantes. Le falló la reforma constitucional para destruir el INE, se sacó de la manga su plan B, a sabiendas que no pasaría en la SCJN. Y tan está cociente que su plan B no funciona es que todos los días ataca al Poder Judicial, enardece al ciudadano, lo prepara para que se levante en defensa del mártir AMLO, ya habla de trampas y corrupción. Prepara sus otros planes muy peligrosos.

En la manifestación del 26 de septiembre en mi discurso lo dije, cuidado, vamos a presionar a los Diputados Federales para que no elijan a los nuevos consejeros del INE a modo del Presidente. Ese es el plan de terror que viene, que la elección del Consejero Presidente del INE y los otros tres sean totalmente afines y alfiles de AMLO. No se ve que muchos de los aspirantes a Consejeros del INE cumplan con el requisito de autonomía.

Ya vimos los resultados del examen, casualmente los mejores calificados son 100% afines a MORENA y a AMLO, bueno la trampa empezó desde la elección del Comité de Evaluación. Y el otro peligro para el 2024 usar toda la fuerza para manipular e inducir el voto. Lo hará con sus levantamientos de sus afines, lo hará con los programas sociales y espero no pase, pero también con la siembra del miedo para que la gente no salga a votar.

Lo grave no hay líderes en las cúpulas de los Partidos que hagan frente a la situación, que salgan a mover a sus militantes para mover las almas, para generar conciencia, para crear ciudadanía. Lo dije en el 2021 y lo reitero los líderes nacionales del PRI, PAN, PRD deben renunciar, deben dejar el paso a líderes con presencia, con capacidad, con agallas. Deben dejar los Partidos que la ciudadanía les diga que candidatos queremos. No cercar más su huerto de vanidades sino ver por México.

AMLO ya sembró lo necesario para la tempestad y acabar con la democracia, ahora a nosotros nos toca ser los destructores de esa siembra.

 


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