Las dimensiones de la violencia

0
533

La situación en México es inadmisible y estamos obligados, como país, a erradicar la amplia gama de condiciones que la provocan. En estos días, dos coyunturas tan distintas entre sí, como lo son un simple partido de futbol profesional y el Día Internacional de la Mujer, nos hacen confirmar de nueva cuenta que la violencia se extiende cada vez a mayores espacios de nuestra convivencia cotidiana, mostrando una suerte de decadencia social que parece no encontrar piso.

Desafortunadamente, las expresiones referentes a la rivalidad criminal y a la delincuencia que lastiman el patrimonio de millones de personas en todo el territorio nacional no son las únicas formas de violencia que capturan —desde hace tiempo— la máxima preocupación de la ciudadanía en las encuestas hechas públicas por los medios de comunicación.

Existe otra diversidad de agresiones físicas que escapan a la acción de policías o militares en tareas de seguridad pública, al estar detonadas por la falta de valores personales en el contexto de una interacción social que nada tiene que ver con propósitos de robo o trasiego de un bien ilícito.

Lo grave es que estas formas de violencia se expresan por igual en espacios privados y públicos, como da cuenta la evidencia vinculada con las preocupantes estadísticas de agresiones contra las mujeres, al igual que los recurrentes enfrentamientos observados alrededor de las canchas de futbol, una tendencia que encuentra su más reciente capítulo en la tragedia acontecida en el estadio La Corregidora el fin de semana pasado.

-Publicidad-

Por la extensión de la violencia, de poco servirá prevenir mayores víctimas en el futuro si se politizan hechos reprobables como los antes expuestos, porque ello sólo llevará a discutir banderas sobre sustancia. De ahí que sí resulte urgente una reflexión a fondo de los detonadores sociales de las violencias, a fin de encontrar acciones que disuadan con mayor efectividad la comisión de estos delitos.

Voltear la cara y fingir que la coyuntura habrá de girar hacia otros temas sólo puede tener como destino el agravamiento de las expresiones de violencia; en especial en una fase de pandemia que deja a su paso retos en la estabilidad emocional y material de un importante número de personas. En el tiempo y entre otros factores, son las actitudes de indiferencia social las que han empeorado las agresiones contra las mujeres.

Tal es el caso del feminicidio que, de acuerdo con el Sistema Nacional de Seguridad Pública, sigue al alza en nuestro país, pues en 2021 se registraron más de mil muertes de mujeres resultantes de violencia machista. Una tendencia que se viene recrudeciendo desde la pasada administración federal.

Es relevante subrayar que la pérdida de la vida no es la única preocupación de las mujeres, pues otros delitos que atentan contra su integridad, como la violencia intrafamiliar o la violación, también observan aumentos significativos en el último año. De acuerdo con datos aportados por instancias públicas y organizaciones ciudadanas publicadas en Excélsior, entre 2021 y 2020 la violencia familiar creció un 106%, lo que representa un total de 5 mil 326 casos de mujeres violentadas; mientras, las violaciones aumentaron 28%, al registrarse más de veintiún mil casos en todo el país.

Los recintos privados no son espacios exclusivos para la agresión física y, por eso, llama la atención el poco esmero que la Liga MX ha procurado para disuadir o controlar actos de violencia por parte de fanáticos en los estadios de futbol. Muy sintomático que esta organización del deporte profesional haya anunciado en forma precipitada la realización de los partidos correspondientes a la jornada 10 sin la previa difusión de medidas convincentes que, cuando menos, incentiven a la no repetición. Más aún, si esta riña está lejos de poderse considerar como un hecho aislado, pues torneo tras torneo la rivalidad entre las barras protagonizarán actos vandálicos que exponen la seguridad de la afición, entre otros incidentes de confrontación.

México debe rechazar cualquier expresión de violencia y abocarse a mitigar las causas que lo detonan. De ello depende nuestro bienestar como comunidad y la tranquilidad de las familias en las entidades del país.


There is no ads to display, Please add some

Deja un comentario