Y los muertos flotaron…

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El pasado martes el secretario de salud, que ha estado ausente en nuestro país, por fin dio la cara obligado por la Constitución para comparecer con motivo del tercer informe de gobierno, y sin ningún sentido de la realidad dijo que todo va viento en popa, que los planes de salud nórdica prometida estaban ya casi a punto de realizarse.

Dos días después y conforme a la ley, el INEGI presentó las características de las defunciones registradas en México durante 2020, el Annus horribilis donde se evidencia con claridad meridiana que los muertos que “estaban hundidos” en las mentiras y medias verdades. Con este reporte definitivo “los muertos flotaron” quedando a nuestros ojos y ante la historia la negligencia criminal con que fue manejada la pandemia en nuestro país y de ello quiero comentarles.

Los datos que informa el INEGI se desprenden de los certificados de defunción que se emiten desde las oficinas de registro civil, los servicios médicos forenses y por las agencias del ministerio público. Para facilitar la comparación con otros años u otros países se utiliza la tasa de defunciones por cada 10 mil habitantes. Y por último, el registro administrativo apunta donde murió la persona (sitio de ocurrencia) y donde vivía la persona (sitio de residencia).

El número de defunciones ocurridas fueron 1´076,417 en 2020, mientras que con base en las tendencias de los últimos años se esperaba ocurrieran 749,496 muertes. Así de terrible es el dato crudo, hubo un exceso de mortalidad por todas las causas del 43.6%, es decir, 326,921 mexicanas y mexicanos de sendas familias enlutadas, muchas de las muertes eran sin duda evitables.

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Al analizar las principales causas de muerte por sexo comparando con lo ocurrido el 2019, año sin pandemia covid, encontramos que en los hombres, la primera causa de muerte fue la COVID-19 con 128,793 personas fallecidas, mientras que en las mujeres esta fue la tercera causa de muerte (71,458). Esto documenta dos cosas, la primera que México tuvo una de las tasas de mortalidad más alta del mundo, la segunda, que el 60% de las defunciones fue en los hombres que tuvieron que salir a buscar el sustento ante las fallas de políticas de salud y económica.

Las enfermedades de corazón, que requieren medicamentos e intervenciones hospitalarias -ausentes y con graves fallas- fueron la primera causa de muerte en las mujeres (97,133 en 2020 vs 72,788 en 2019) y la segunda causa en los hombres (121,556 vs 83,258). Evidencia cruda: 62,643 personas fallecidas por falta de atención o aventuro otra hipótesis desde ahorita, muertas por COVID-19 que no fueron clasificadas adecuadamente.

La Diabetes mellitus, enfermedad crónico degenerativa que para su atención se requiere de medicamentos e insulina en muchos casos, fue la segunda causa en mujeres (72,094 vs 52,643) y tercera en hombres (79,922 vs 51,711). Evidencia cruda: 47,673 personas fallecidas por falta de atención o por COVID-19 no registrado adecuadamente.

El cáncer, clasificado como “tumores malignos” fue la cuarta causa de muerte en ambos sexos, mujeres (46,125 vs 45,384) y hombres (44,476 vs 43,296). Evidencia cruda: 2,921 personas fallecidas por falta de tratamientos, que han negado todo el tiempo, o mal clasificados.

Mención especial merece la influenza y neumonía, que fue la quinta causa de muerte en ambos sexos, hombres (35,657 vs 17,034) y mujeres (22,376 vs 14.046). Evidencia cruda: 27,053 personas fallecidas por COVID-19, exceso de mortalidad explicable solo por un motivo, mal clasificados como “neumonía atípica”. La autoridad exigía prueba confirmatoria y es bien sabido que no se hacían pruebas, a la fecha somos el país que menos pruebas realiza.

Otro vértice a analizar es dónde ocurrieron las defunciones (redondeadas al millar): en las casas 507 mil, en el IMSS 209 mil, Secretaria de Salud 134 mil, Unidad Médica Privada 49 mil, ISSSTE 38 mil, Vía Pública 36 mil, Otro lugar (51 mil), otra unidad pública (37 mil) y el certificado no especificaba dónde 26 mil. Evidencia cruda: 7 de cada 10 mexicanas y mexicanos fallecieron fuera de las unidades del sistema público de salud.

Estas pinceladas muestran que la centralización de las decisiones en personas sin voluntad o conocimiento han causado dolor y sufrimiento a millones de mexicanos. Dejo constancia que hoy con su silencio los muertos hablan de la tragedia ocurrida en 2020 y que continúa en el 2021, atribuible en mucho al Secretario Jorge Alcocer al estar ausente y por haber permitido que el imperdonable Hugo López-Gatell con motivaciones ideológicas y políticas no protegiera la salud y la vida de todos los que vivimos en nuestro querido México.

En la discusión del presupuesto de egresos para el 2022 pondremos en el diálogo que haya más recursos para la salud y mayor atención en la coordinación del sistema nacional de salud.


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