Vacunación y trato digno

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Sin lugar a dudas, la pandemia por covid-19 ha puesto a prueba a todos los gobiernos y servicios de salud en el mundo entero. Hay gobiernos que han caído a la lona y se han sabido levantar, mientras que otros se han quedado tumbados.

En México, llevamos la deshonrosa medalla de ser uno de los peores países en términos de gestión de la pandemia, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud. Nunca se tomó en serio ni se dimensionó correctamente su impacto; lo vemos con un Presidente timorato que se niega a usar cubrebocas pese a que ya fue contagiado una vez y lo seguimos viendo en la estrategia de aplicación de las vacunas que, a cuentagotas, llegan a la población.

Desde el inicio de las jornadas de inmunización en la CDMX decidí salir a hacer recorridos para conocer la logística, ver de primera mano el peregrinar de grupos vulnerables que buscan ser inoculados contra el virus. Fue un excelente ejercicio, pues pude evidenciar los errores y fallas y, de la misma manera, lancé recomendaciones para mejorar la experiencia.

Me da mucho gusto ver que Claudia Sheinbaum me escuchó y puso en práctica mis sugerencias. Esta semana volví a salir y me encontré con un nuevo panorama: carpas temporales, sillas para que los adultos mayores puedan esperar su turno, así ya no están a pie y expuestos al sol. Había que ponerlo en evidencia para que se hiciera algo al respecto.

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Sin embargo, no todo es bueno. Por su propia condición, los adultos mayores suelen ir con un acompañante el día de la vacunación, pero para ellos no hay ninguna consideración, ellos tendrán que esperar de pie, bajo el sol y por varias horas. Quedan totalmente relegados por el gobierno, y ya no se diga por los alcaldes.

Por cierto, estos últimos, simplemente no figuran por ningún lado. La participación de los alcaldes en la estrategia de vacunación es nula. No están. Y salvo algunas excepciones, como el de Xochimilco, José Carlos Acosta, quien puso transporte gratuito, el resto se ha limitado a ser simples espectadores.

Al final del día, le reconozco a Sheinbaum que haya escuchado mis consejos y los haya puesto en práctica. Pero más allá de eso, sigue sin hacer esfuerzos adicionales para conseguir más vacunas. Podría haber hecho uso del subejercicio de casi ocho mil millones de pesos que tuvo al cierre de 2020, pero no hizo ni el intento.

Si deja de tener oídos sordos y comienza a aceptar la crítica constructiva, además de ver ejemplos internacionales, la jefa de Gobierno se dará cuenta que aún queda mucho por hacer y replicar buenas prácticas. Como lo está haciendo con mi propuesta de adoptar un criterio de reapertura para teatros y cines, similar al de la ciudad de Nueva York.


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