El panorama financiero en México ha alcanzado un punto de inflexión. Al cierre del tercer trimestre de 2025, el país registró un total de 48.4 millones de tarjetas de crédito vigentes, la cifra más alta documentada desde que se tiene registro en el año 2002. Este dato, revelado en el más reciente informe de TResearch con cifras del Banco de México, marca un hito en la bancarización y el consumo de las familias mexicanas.
El reporte destaca que no solo hay más plásticos en circulación, sino que el crecimiento ha sido constante durante el actual sexenio. Esta tendencia sugiere una mayor confianza de la población en el sistema financiero formal y una expansión significativa del acceso al crédito, un motor clave para el dinamismo de la economía interna.
El reto del uso activo
A pesar del impresionante volumen de tarjetas vigentes, el análisis pormenorizado revela un dato contrastante: la efectividad del uso. Del universo total de plásticos, el 49% se encuentran activos, lo que equivale a 23.7 millones de tarjetas operando de forma real en el mercado.
Esta brecha entre tarjetas «vigentes» y «utilizadas» indica que, si bien los bancos han acelerado la colocación de productos, una parte considerable de los usuarios mantiene sus líneas de crédito sin movimiento o como reserva para emergencias. Sin embargo, el reporte enfatiza que el uso de los plásticos ha mantenido un incremento gradual y sostenido, lo que refleja una mayor formalidad en las transacciones comerciales del país.
Expansión y bancarización
La base de tarjetas de crédito ha mostrado una aceleración notable desde el año 2021. Tras los ajustes económicos derivados de la pandemia, el crecimiento no se ha detenido, marcando nuevos máximos históricos de manera consecutiva durante 2024 y lo que va de 2025.
Este fenómeno tiene implicaciones directas en la política económica. Una mayor cantidad de tarjetas operando en establecimientos formales permite un mejor rastreo del consumo y, en teoría, fortalece la recaudación fiscal y la inclusión financiera. Para el ciudadano promedio, el acceso a estos plásticos representa la posibilidad de financiar bienes duraderos y servicios que, de otra forma, quedarían fuera de su alcance inmediato.
Un motor para el consumo
El dinamismo observado en el tercer trimestre de 2025 confirma que el crédito al consumo se ha convertido en un pilar de la economía mexicana. El aumento en la bancarización no solo habla de una mayor oferta por parte de las instituciones financieras, sino de una demanda resiliente por parte de los consumidores que buscan integrarse al comercio formal.
En conclusión, México atraviesa un momento de expansión crediticia sin precedentes. Con 48.4 millones de plásticos circulando en las carteras de los mexicanos, el desafío para el futuro cercano será transformar ese potencial de crédito en un uso responsable y productivo que siga impulsando el crecimiento nacional sin comprometer la salud financiera de los hogares.






































