sábado, mayo 30, 2026
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Máximo histórico de tarjetas de crédito en circulación

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El mercado financiero en México registra una paradoja sin precedentes que enciende las alertas entre analistas de la economía y la política nacional. Al cierre del cuarto trimestre de 2025, el país alcanzó un máximo histórico de 50 millones de tarjetas de crédito vigentes, la cifra más elevada de la que se tenga registro desde 2002. Sin embargo, este auge en la emisión de plásticos no se traduce en un dinamismo comercial real: de ese universo, apenas 24.4 millones de tarjetas fueron utilizadas efectivamente por los ciudadanos, lo que representa un modesto 48.7% del total disponible en el mercado.

La marcada brecha entre el otorgamiento de créditos y su uso real devela un fenómeno de cautela en el consumo que contrasta de forma directa con las narrativas oficiales de expansión económica. Los datos históricos del Banco de México, recopilados en el informe de la consultora TResearch, demuestran que el nivel de uso efectivo actual se encuentra sumamente lejos del máximo histórico del 87% registrado en años previos. A pesar de que la circulación de tarjetas ha mostrado un incremento gradual a lo largo del presente sexenio, la eficiencia de estas herramientas financieras se ha estancado, evidenciando que los bancos están emitiendo más plásticos de los que los mexicanos están dispuestos o pueden gastar.

Esta coyuntura abre un complejo debate político sobre las condiciones macroeconómicas de la nación y la verdadera capacidad de compra de las familias. Para los partidos de oposición y diversos analistas del sector, el abismo del 51.3% de tarjetas inactivas es un síntoma claro de incertidumbre en los hogares, donde el temor a las tasas de interés y la inflación frena el endeudamiento productivo. En contraste, los sectores alineados con el discurso gubernamental argumentan que la masificación en la expedición de plásticos refleja los avances en la bancarización y la inclusión financiera del país, sentando las bases tecnológicas para la modernización de los métodos de pago.

El comportamiento del consumidor mexicano adquiere una relevancia crítica para los tomadores de decisiones de cara a los próximos ciclos presupuestarios. Que más de la mitad de las líneas de crédito vigentes permanezcan congeladas restringe el impacto esperado del consumo privado como motor del Producto Interno Bruto. En un ecosistema político interesado en la estabilidad social, vigilar la evolución de estas métricas resulta indispensable, ya que la brecha crediticia no solo mide la salud de la banca, sino que también funciona como un termómetro preciso de la confianza de la ciudadanía hacia el rumbo económico trazado por las autoridades federales.

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