lunes, agosto 3, 2026
Inicio DeVotos Sheinbaum: Luna sí, Tren Maya no

Sheinbaum: Luna sí, Tren Maya no

0
288
[bc_random_banner category=nutriseg autoplay=true delay=3000 loop=false dots=false]

Ay, qué cosa tan curiosa la política mexicana. La presidenta Claudia Sheinbaum, con toda la solemnidad de su mañanera, miró las imágenes de la misión Artemis II y soltó la frase que ya esperábamos: esos recursos astronómicos que la NASA gasta en volver a la Luna se podrían haber usado para combatir la pobreza en la Tierra. Suena bonito, suena solidario, suena a “prioridades humanas”. Pero, caray, antes de soltar esa perlita, alguien en Los Pinos debió haberle pasado una calculadora y un espejo.

Porque si hablamos de costos que podrían haber aliviado la pobreza, el Tren Maya lleva la delantera con honores. La obra insignia de la 4T ha rebasado los 500 mil millones de pesos, es decir, alrededor de 28 mil a 31 mil millones de dólares según las cifras más recientes y los ajustes por tipo de cambio. Eso representa casi un tercio de lo que la NASA ha invertido en todo el programa Artemis hasta 2025 (alrededor de 93 mil millones de dólares). Un tercio, sí. Y mientras la Luna genera conocimiento científico, avances tecnológicos y sueños colectivos, el Tren Maya avanza con subsidios eternos, pérdidas operativas diarias de millones de pesos y un daño ambiental que ya nadie niega del todo: selva deforestada, cenotes perforados, cavernas afectadas y ecosistemas fragmentados en la Península de Yucatán.

La ironía es de antología. Criticar el gasto espacial ajeno mientras se defiende un megaproyecto propio que triplicó su presupuesto original, que sigue necesitando inyecciones constantes de dinero público y que enfrenta demandas por restauración ecológica. ¿Dónde quedó la misma vara para medir? ¿O es que la pobreza solo importa cuando la pagan otros?

No se trata de ser anti-Tren Maya ni pro-Luna gringa. Se trata de coherencia. Si vamos a cuestionar prioridades globales, empecemos por las locales. Porque con 31 mil millones de dólares podrías haber construido hospitales, escuelas, carreteras dignas o programas reales contra la pobreza en lugar de un tren turístico que, hasta ahora, genera más debates que ganancias netas sin subsidios.

-Publicidad-[bc_random_banner category=nutriseg]

Al final, la frase de Sheinbaum deja un regusto amargo: fácil criticar el cielo cuando en la tierra propia hay un elefante blanco que sigue comiendo del presupuesto. Ojalá la próxima vez que mire a la Luna, también mire con lupa lo que se construyó aquí abajo. Porque la pobreza no se combate con discursos bonitos, sino con consistencia en las decisiones.

[bc_random_banner category=nutriseg]