En el INE se volvieron a hacer los locos. Otra vez aplazaron la discusión sobre si esos “coordinadores de defensa de la transformación” de Morena —y sus copias baratas del PRI y el PAN— son puro acto anticipado de campaña o nomás “trabajo territorial”. Los consejeros andan más divididos que el Congreso en día de presupuesto. Y mientras tanto, los partidos ya traen a sus gallos paseando por las calles como si las campañas empezaran mañana.
Morena inventó la fórmula y le sacó jugo: nombran coordinadores que, casualidad, terminan siendo los mismos que luego se “encierran” en las encuestas para ser candidatos. El PRI no se quedó atrás con sus “defensores de México” y el PAN salió con sus “defensores de la patria, la familia y la libertad”. Todos juran que no es campaña adelantada, que nomás están “organizando” y “defendiendo”. Órale, y yo soy cura.
Lo chistoso es que todos se rasgan las vestiduras cuando les conviene. Morena acusa a la oposición de hipócritas por copiarlos, la oposición grita que Morena viola la ley con recursos públicos y propaganda disfrazada, y el INE… pues ahí sigue, pateando la lata para no incomodar a nadie. Marco Baños, de Somos MX, lo dijo clarito: todo mundo sabe que hay precampañas por todos lados y que los chiquitos van de a pérdida.
Al final, el que pierde es el ciudadano de a pie. Porque mientras los partidos se adelantan con estructuras, spots disfrazados y “coordinadores” que ya huelen a candidato, la fiscalización brilla por su ausencia y la cancha se pone chueca desde antes de que suene el silbatazo.
Es el mismo circo de siempre, nomás que con nombres más creativos. Y el INE, como buen árbitro mexicano, prefiere no pitar faltas para que no le caiga la bronca de los equipos grandes.






















