Órale, en las redes está que arde el tema del informe de la CIDH sobre las desapariciones en México. Presentado apenas ayer, el documento habla de una grave crisis humanitaria con más de 128 mil personas desaparecidas al corte de junio de 2025, miles de cuerpos sin identificar y señales de que las desapariciones forzadas, con complicidad de autoridades, todavía no se han erradicado del todo.
En X y Facebook circula de todo. Madres buscadoras y colectivos comparten videos donde exigen respuestas reales y no solo discursos. “Seguimos solas en el campo buscando a nuestros hijos mientras el gobierno defiende a sus aliados”, comenta una usuaria que firma como @MadresPorLaVerdadMX. Otro hilo muy compartido dice que mientras hay abrazos a Rocha Moya pese a las acusaciones graves de Estados Unidos, las familias de desaparecidos se topan con burocracia y omisiones.
Del lado oficial y sus defensores, el discurso es el de siempre: culpar al pasado, ondear la bandera de la soberanía y decir que el informe es tendencioso o no toma en cuenta los “avances”. “Otra vez los de afuera metiéndose en nuestros asuntos”, escriben varios perfiles cercanos a Morena. “Esto es ataque político, en el sexenio anterior fue peor”. Rumores que circulan en grupos de WhatsApp afirman que el gobierno prefiere no confrontar de frente al crimen organizado para no “desestabilizar” y que por eso prioriza defender a figuras como el gobernador de Sinaloa.
Lo que más indigna en los comentarios es el contraste. Mientras madres caminan cerros y ríos con palas y esperanza, el discurso oficial suena a que “ya se está atendiendo” pero las cifras no bajan y la impunidad sigue. Un tuit muy viral dice: “Defienden a Rocha con uñas y dientes exigiendo ‘pruebas’, pero a las familias de desaparecidos les piden que esperen y sean pacientes. ¿Dónde está la misma energía?”
Versiones no confirmadas que corren en redes hablan de presiones internas para no reconocer el tamaño del problema y que admitir más desapariciones de Estado complicaría la narrativa de la transformación. Otros usuarios comentan que Sheinbaum queda en medio: quiere mostrar mano dura con el crimen pero al mismo tiempo proteger la imagen de su movimiento.
Al final, esto es Off the Record: hay datos duros del informe de la CIDH, hay dolor real de miles de familias y hay una polarización que no ayuda. Unos ven injerencia extranjera, otros ven abandono del Estado. Mientras tanto, las madres siguen buscando, con o sin ayuda oficial. La soberanía está bien, pero ojalá también sirviera para garantizar que ningún mexicano desaparezca sin que al gobierno le importe de verdad.


























