En esta liguilla del Clausura 2026 el balón rueda, pero lo que más corre en redes son las quejas de la afición. No tanto por los goles o las jugadas polémicas, sino por el bombardeo interminable de anuncios en las transmisiones. Versiones que circulan en X, Instagram y Facebook coinciden: uno prende la tele para ver fútbol y termina viendo más spots que acción dentro de la cancha.
Usuarios como @914MH370 lo dijeron clarito: “Qué dolor de huevos y asco me da TUDN, que no podés disfrutar un partido de la liguilla por los pinches anuncios recuadros en medio del juego”. Otros comentan que hasta en las revisiones del VAR ya metieron patrocinadores, como el acuerdo con Amazon que empezó en esta fase final. Rumores y quejas se multiplican: hay quien jura que en un solo partido contaron más de 30 interrupciones publicitarias, entre cortes, gráficos flotantes y menciones obligadas.
En las plataformas se lee de todo. Hay quien defiende que “así se paga el fútbol gratis en abierta”, pero la mayoría explota: “Uno quiere ver liguilla y acaba viendo un anuncio de Cristian Castro en cueros”, posteó un usuario con miles de likes. Circulan capturas y videos donde se ve cómo, apenas hay un tiro de esquina o un cambio, cae el spot. Hasta en Prime Video, que algunos alaban por ser más limpio, la gente compara y dice que las de paga tampoco se salvan.
Versiones no confirmadas hablan de que las televisoras aprietan porque los derechos siguen caros y necesitan recuperar la inversión como sea. Otros rumores sugieren que la Liga MX y las cadenas ya tienen todo calculado para que hasta los partidos más importantes queden saturados. La afición teme que esto empeore: si en liguilla ya es un martirio, imagínense la final.
Hay quienes lo toman con humor negro: “Fútbol mexicano, ahora con más comerciales que goles”. Pero detrás del sarcasmo hay molestia real. La gente paga suscripción o ve en abierta esperando disfrutar, no para que le vendan refrescos, cervezas y apuestas cada dos minutos.
Mientras los equipos se juegan el título en la cancha, la verdadera liguilla parece estar entre la afición y las televisoras. Por ahora, gana la publicidad. Veremos si alguien pone un alto o si tendremos que acostumbrarnos a ver el fútbol a cachitos entre anuncio y anuncio. Como dice la banda en redes: “Ya ni ganas dan de prender la tele”.




















