En las redes sociales está que arde el tema. La presidenta Claudia Sheinbaum arremetió contra el embajador de Estados Unidos, Ronald Johnson, y calificó de “desafortunadas” sus declaraciones sobre corrupción en Sinaloa y los señalamientos contra funcionarios mexicanos, incluido el gobernador Rubén Rocha Moya. Sheinbaum advirtió con tono firme que ningún embajador puede tener “actitud injerencista” y que la relación bilateral debe basarse en respeto mutuo y soberanía. Hasta ahí, son palabras de jefa de Estado defendiendo la casa.
Pero en los comentarios de X, Facebook e Instagram la gente no se queda callada. Muchos usuarios señalan que de las declaraciones no ha pasado a hechos concretos. “Habla bonito de soberanía, pero ni lo expulsa, ni manda una nota diplomática fuerte al Departamento de Estado, ni presenta una queja formal”, escribe un usuario que acumula cientos de likes. Otro comenta: “Es puro discurso para la tribuna. Si fuera tan grave la injerencia, ya lo habrían declarado persona non grata o al menos le habrían dado un regaño por escrito”.
Versiones que circulan en redes, aunque no todas confirmadas, sugieren que detrás de las palabras duras hay un cálculo más frío: no conviene escalar el conflicto con Donald Trump justo cuando el T-MEC está en la mira y los aranceles amenazan con caer como piedra. Un tuitero resume el sentir de varios: “Le echa la bronca al embajador en la mañanera, pero en privado siguen coordinándose. Al final, el que paga los platos rotos es el pueblo si se cierra el comercio”.
Hay quienes defienden la postura presidencial: “Mejor así, con firmeza verbal pero sin romper la relación. Expulsar a un embajador es cosa seria y podría desatar una crisis mayor”. Otros son más sarcásticos: “Defender la soberanía con discursos está bien, pero cuando el vecino aprieta el botón de los impuestos, las palabras se las lleva el viento”.
Lo que sí es un hecho es que Johnson ha sido directo al hablar de corrupción como obstáculo para la inversión y al respaldar las acciones de su gobierno contra presuntos nexos de políticos con el narco. Sheinbaum respondió en conferencia que México exige pruebas claras antes de actuar y que no aceptará presiones externas.
En resumen, las redes reflejan la sospecha de muchos mexicanos: hay enojo público, reclamos de dignidad nacional, pero hasta ahora todo se queda en el terreno de las declaraciones. ¿Será estrategia inteligente para no quemar puentes o simple prudencia económica disfrazada de soberanía? El tiempo y los próximos movimientos dirán si las palabras fuertes van acompañadas de acciones o si se quedan solo en el aire de la mañanera.

























