Gerz Mañoso

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El dictamen fue unánime a pesar de lo que anticiparon todas las fuentes. Lo que se suponía un mero trámite fue gran sorpresa: dictaminaron contra el interés de un hombre fuerte del régimen, y lo hicieron en forma contundente, 11 votos de 11. El alto tribunal decidió la libertad de dos mujeres acusadas de un crimen inexistente y víctimas de abusos legales por parte de tanto la Fiscalía General de la República como la de la CDMX. Ambas violaron la Constitución y torcieron la ley. Un caso que atrajo la atención pública por la inquina de la persecución.

Normalmente un cirujano evita operar a un familiar para ser capaz de desarrollar su habilidad sin involucrarse emocionalmente y no afectar su desempeño. Todo juez se excusa de atender casos en que tenga relación familiar con algún involucrado. Por eso suena extraño que el Fiscal se haya empeñado en este caso. Persiguió al extremo a quien acompañó a su hermano por largos años. La acusó a ella y a su hija por ‘descuido’ en su enfermedad, aunque haya muerto con 82 años en un hospital. La denuncia la hizo en 2015, pero la impulsó hasta 2019, siendo ya Fiscal General de la República, inventando delitos inexistentes, torciendo la ley y aprovechando su posición.

A partir de ese momento se ve el poder del funcionario para lograr su propósito: un juez de la CDMX da entrada a la denuncia y gira las órdenes de aprehensión contra las dos mujeres. Debido a su edad (90 años) la mayor sólo quedó en arresto domiciliario, pero la hija estuvo en prisión preventiva por más de 500 días sin que nunca se juzgara el caso ni se aceptaran los amparos interpuestos… hasta que llegó el asunto a la Suprema Corte.

Sin embargo el asunto no se trató de inmediato, tardó en ser asignado a un Ministro proponente, lo que dió tiempo para que el Fiscal General intentara externar sus comentarios a los diferentes Ministros de la Corte, queriendo influir en el dictamen. Quizá el que se hicieran públicas conversaciones telefónicas del Fiscal motivó a los Ministros integrantes del pleno a razonar profundamente su voto. El dictamen del Ministro proponente fue secundado por el resto del pleno y los once Ministros votaron al unísono por la liberación inmediata de las acusadas.

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Ese golpe contundente que la Suprema Corte le dio al Fiscal General de la República no mereció crítica alguna del inquilino de Palacio, cuando más dijo que el Fiscal sigue teniendo su confianza. Tampoco ofreció una disculpa del Estado a ellas por mantenerlas cautivas indebidamente.

Aunque legalmente el Fiscal es autónomo, esto es, no está bajo a la autoridad de ninguno de los Poderes, ni del Ejecutivo ni del Legislativo, queda claro que el Fiscal abusó de su autoridad para lograr su malvado propósito, lo que no debe quedar impune.

A pesar de su autonomía, sí hay forma de relevarlo del cargo por razones graves, como la que ahora se dió. Es evidente su abuso de poder y la perversidad al llevar a cabo una supuesta venganza. Se sabe de otros casos graves, como las acusaciones a científicos, el embrollo de la Universidad de las Américas en Puebla y el encarcelamiento de Rosario Robles. Sin duda el ejemplo del caso actual impulsará a otros a actuar.

Queda claro que el poder de Gerz Manero, y del propio inquilino de Palacio puede ser limitado por la Suprema Corte si se dan las circunstancias. Hay que felicitar a los Ministros de la Suprema Corte, y felicitarnos nosotros mismos porque, al menos en este caso, triunfó el Estado de Derecho sobre las mañas.


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