Decisiones a la ligera

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En México, el gobierno nunca se ha tomado en serio la pandemia por covid-19. Los gobernantes –específicamente los emanados de Morena— han mostrado su sistemático rechazo a la gravedad de la pandemia con tal de no poner en jaque su statu quo.

Lo vimos desde un inicio, con una respuesta tardía ante la amenaza, considerando que México no sería impactado de tal forma por la pandemia; la estrategia para contrarrestar los efectos de la pandemia fue puesta en manos de un funcionario incapaz, con una visión demasiado corta y estrecha, que lo ha llevado de un traspié a otro, derivando en uno de los peores manejos de la epidemia a nivel global.

Continuando con la escalada de estupideces, el presidente Andrés Manuel López Obrador planteó que hay las condiciones necesarias

para que en agosto se dé la reapertura de las escuelas y que los menores de edad regresen a las aulas para tomar sus clases presenciales. ¡Gravísimo error!

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Es bien sabido que México ingresó formalmente a la tercera ola de la pandemia. Los contagios se han triplicado en la última semana y al 15 de julio se registraron más de 12 mil nuevos contagios, sobre todo de las nuevas variantes del virus. Ciertamente, el perfil de los nuevos contagios se ubica, precisamente, en los jóvenes y menores de edad, quienes aún no ingresan en el cuadro de vacunación.

El gobierno de López Obrador ha dejado a los grupos más jóvenes al final de la campaña de inoculación, lo cual explica el incremento de casos en este sector. Pese a ello, se les quiere mandar a las escuelas, convertir los centros de estudio en un cultivo de nuevos contagios que se extiendan a las familias.

¿Cuál es la infraestructura con la que van a contar las escuelas? ¿En qué condiciones estarán nuestros hijos? ¿Se han hecho las adecuaciones necesarias para contar con ventilación? ¿Las escuelas de más bajos recursos contarán con termómetros y alcohol disponibles en todo momento?

Como siempre, somos incapaces de ver otras experiencias. En el Reino Unido, 49% de los niños que acuden a la escuela han tenido que ser aislados al menos una vez, y otro 20% ha sido aislado al menos en dos ocasiones, porque en las aulas fueron expuestos a alguien contagiado.

Sin una población con un esquema completo de vacunación, incluidos jóvenes y menores de edad, regresar al modelo tradicional de trabajo y escuelas es una fórmula perfecta para el desastre.

Mientras, en la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum juega con el color del semáforo epidemiológico. Verde para las elecciones, amarillo una vez que probó la derrota electoral. Quioscos con filas que no reducen y la amenaza de un incremento de las hospitalizaciones.

Así son las decisiones de nuestros gobernantes, a la ligera. Para ellos, el único precio a pagar es nuestra salud y nuestra vida.

 

 


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