Causas profundas del sufrimiento humano II

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Por: Noé Aguilar Tinajero

“El sufrimiento es personal, se debe a nuestra percepción individual de ver la vida y a querer encontrar afuera lo que siempre ha estado en cada uno de nosotros”

 Ante los acontecimientos que hoy vivimos, principalmente los de la llamada pandemia, la violencia y la crisis económica, surgen diversas situaciones que llegan a desequilibrar nuestras emociones, nuestra manera de pensar, de sentir, de ver las cosas y por supuesto, nuestra forma de actuar. Ante eso, nos damos cuenta que hoy necesitamos una forma nueva de ver la vida. Construir, a partir de lo que tenemos, una nueva realidad, construir una nueva casa, un nuevo templo donde poder vivir mejor. ¿Recuerda usted que en el artículo anterior le pedí que imagináramos a nuestro cuerpo como una casa? Pues bien, ahora analicemos en qué condiciones esta esa casa. Tal vez algunos coincidan en que esta casa es una ruina, que se requiere con urgencia construir otra, porque la que habitan está dañada desde sus cimientos. Otros considerarán que con un mantenimiento general o algunas reparaciones será más que suficiente, en fin…

Los científicos hoy nos dicen que nuestro cuerpo biológicamente tiene la capacidad de renovar sus aproximadamente 30 billones de células; sus 12 sistemas biológicos, que ya vimos; sus más de 78 principales órganos; más de 600 músculos, y sus más de 200 huesos, en el lapso de sólo siete años. ¡Imagínese usted, tener un cuerpo nuevo en tan solo siete años! ¡Qué maravilloso sería! ¿NO? Pero la ciencia no se refiere a parchar o reparar nuestro cuerpo físico y por supuesto también el biológico, no. Los científicos se refieren a renovar cada una de las células del organismo, es decir, que los humanos, por si mismos, somos capaces de construir una nueva casa, tal y como nosotros la queramos. ¡Un nuevo cuerpo en solo 7 años! …por lo pronto, querido lector, programe su mente para lograrlo.

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Si me permite, vamos a tratar de definir a través de seis tipologías a las personas, de acuerdo con lo visto, en otros artículos y en este. Usted sígame y de ser posible, ubíquese en alguna de estas seis tipologías que veremos en seguida. Y de acuerdo a como se encuentre su casa, su cuerpo, y de acuerdo a como usted actuaría ante los retos que la vida le vaya presentando:

Tipología 1. A este grupo pertenecen las personas que ni siquiera se llegan a dar cuenta que la casa -su cuerpo y su vida-, se están derrumbando. No es que no les importe, es que ignoran muchas de las cosas de las que hemos venido hablando a través de Nuestra Época. Cuando les llega su fin ni siquiera saben que todo terminó, que se les fue la vida y no alcanzaron a entender para que reencarnaron, a que vinieron aquí a esta tercera dimensión. Muchos de ellos llegan a creer que los humanos estamos aquí para sufrir, que ese es nuestro destino y que no hay más nada que hacer. Son aquellos que viven en automático, que nacen, crecen, se desarrollan sin estar conscientes y finalmente mueren. Vaya usted tomando nota. A manera de resumen podemos decir que las personas de este grupo son personas enfocadas solo en la parte material pragmática y se olvidan de la parte sustancial de su ser, la parte espiritual. Son los que nunca hacen nada por nadie, si no es a cambio de algún beneficio personal.

Tipología 2. Son personas que ya se dieron cuenta que alguno o todos sus estados de salud, el corporal, biológico, psicológico y espiritual no están del todo bien. Saben que tienen que hacer algo al respecto, pero hacen como que no ven. Son como los avestruces que esconden la cabeza, son los que nunca tienen tiempo de voltear a mirarse a sí mismos. Llegan a sentir los síntomas del sufrimiento, del malestar, pero se conforman diciendo: “ya pasará”. Ambos tipos de personas, de tipología 1 y 2, nunca tienen tiempo para ellos, son de los que dicen “no tengo tiempo”, “el tiempo es oro”. Casi todo su tiempo lo invierten en trabajar, en acumular, atesorar bienes materiales. No dedican tiempo a reflexionar, mucho menos para meditar. Y, sobre todo, para ponerse en acción y voltear a verse a sí mismos, y vivir una vida más relajada, tranquila y armoniosa. Las personas de este grupo, como que ya se están dando cuenta que hay algo más aparte de su personalidad, son los que entrevén, pero no quieren ver. Piensan que ponerle atención a su parte interna, a su Yo superior, es perder el tiempo y que no vale la pena.

Tipología 3. Este tipo de personas son las que al igual que la segunda, ya se dieron cuenta que su casa, su vida se está derrumbando desde sus cimientos, que algo anda mal. Saben que hay que hacer algo, pero esperan y confían en que otros hagan algo al respecto. Confían en su pareja, la familia, el gobierno, piensan quizá “algún extraterrestre tendrá que venir a salvarme”. Es aquella persona que en lugar de hacer algo por sí misma se la pasa criticando y juzgando a los demás. De alguna manera son personas que conspiran en contra de otros, a veces por envidia, a veces por sus frustraciones. Y aunque los demás vean que su vida es un caos, ellos no la perciben como grave o preocupante. Ellos prefieren continuar en su estado de confort y con la idea que tienen de conformismo. Los que se ubican en este grupo son aquellos que al igual que los de la segunda tipología ya se dieron cuenta que en ellos hay algo más que su parte corporal. Que necesitan poner atención a las cosas que los hacen sentirse mal, analizar las causas de sus insatisfacciones, sin embargo, se sienten inseguros porque las cosas no les resultan como ellos quieren y se llegan a frustrar y envidian la vida de los demás. Ellos creen que los problemas que tienen solo les suceden a ellos.

Tipología 4. Es la persona que ya se dio cuenta que la casa -su vida, su salud y su situación- se están derrumbando. Saben que hay que hacer algo y se ponen manos a la obra, sólo que lo hacen a ratos, unos días si y otros no. No dispone del tiempo ni del interés suficiente por su vida, y sólo se ponen atención a sí mismos, de vez en cuando. Está consciente que la situación es grave y que debe prestar atención a su cuerpo, a su salud y a su estabilidad psicológica y emocional. Pero le dedica muy poco tiempo a ello. Sabe y está consciente de lo que hay en la parte alta de la casa, pero igual le presta muy poca atención. Las personas de este grupo son más conscientes que las tres anteriores, están más en contacto con ellos mismos, saben que sólo de ellos depende su mejoría, solo que no se organizan para darse el tiempo necesario y le dedican su atención solo a ratos. Les cuesta trabajo apartarse por algún tiempo del pragmatismo.

Tipología 5. En este grupo de personas se ubican aquellos que también son conscientes de que es necesario atender su salud física, emocional, mental y espiritual, es decir, atender el cuerpo, el alma y el espíritu. La parte alta de la casa. Se ponen manos a la obra de manera permanente, pero buscan ayuda externa para poder lograrlo. Ellos también esperan que alguien más se haga cargo de sus problemas, aunque ponen todo su esfuerzo, siempre confían en que alguien externo vendrá a apoyarlos, es el que piensa que sin el apoyo de alguien más nunca podrá tener una vida nueva, una casa nueva, o un cuerpo nuevo. Se encomiendan a Dios, según sus creencias y esperan a que suceda un milagro, o que otros les ayuden a resolver la situación. Son también personas conscientes más evolucionados, pero todavía están muy apegados a las causas materiales. Saben que hay una parte superior que hay que atender y lo hacen con mayor frecuencia que los de la tipología cuatro, pero al igual que ellos, también esperan ayuda divina según sus creencias.

Tipología 6. En esta última tipología se encuentran las personas conscientes de que sólo de ellas depende su propia transformación, de nadie más. Son las personas que se observan a sí mismas, momento a momento. No sólo de vez en cuando, sino de manera permanente. Se tienen confianza a sí mismas y también confían en la vida. Saben que cuatro partes de ellas viven en la parte baja de la casa y otras tres partes, las superiores, en la parte alta. Se conocen bien a sí mismas. Son conscientes de que es necesario atender y ocuparse en tener en buenas condiciones su cuerpo físico, su cuerpo etérico o energético, su cuerpo emocional y su mente concreta, que viven en la parte baja de su casa, la parte densa, la que es perecedera, la que muere con nosotros. Este tipo de personas también son conscientes de que en la planta alta de la casa se encuentran sus partes llamadas superiores, como lo es, el alma individual o mente abstracta donde almacenamos toda la memoria de ésta y de todas las encarnaciones anteriores; el alma colectiva que contiene todo el registro de la actual humanidad y de todas las que han existido. Saben perfectamente que sus sentimientos, pensamientos, intenciones, emociones y acciones repercuten positiva o negativamente en cada momento que viven en este plano existencial de tercera dimensión. Los seres humanos de esta tipología están más evolucionados en consciencia que los otros cinco. Dedican tiempo suficiente a su parte superior, sin descuidar su parte física, su personalidad. Son congruentes en lo que sienten, piensan y dicen con lo que hacen en la práctica. Son personas que, sin proponérselo, son guías y ejemplo para los demás.

Estas seis tipologías determinadas de manera discrecional, se refieren a personas de acuerdo a su grado de consciencia. La clasificación puede variar y el mejor clasificador es usted, querido lector. Lo importante es que usted reflexione sobre su vida y su estado de salud integral.

La intención de lo referido en el Programa Desarrollo Humano Integral que trasmito cada viernes por Enfoque Urbe Radio, y expresado también en esta columna, es contribuir a que las personas puedan llegar al nivel seis de desarrollo, a la transformación de su ser y a la satisfacción de sus necesidades por ellos mismos, sin esperar ayuda de nadie.

Lo invito a sintonizarme todos los viernes en punto de las 13 horas en Enfoque Urbe Radio, en: http://node33.zeno.fm/neeyp2y8wp8uv?rj-ttl=5&rj-tok=AAABeNPKT98Ae-QebBEIRE3bhw

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