lunes, junio 29, 2026
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Comenzó el conflicto electoral y poselectoral de 2027-2030

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El registro de dos nuevos partidos políticos nacionales la semana pasada no constituyó, ni de lejos, el indicio de una reforma política, y las circunstancias pudieran está reproduciendo las contradicciones y divisiones en el partido en el poder que permitieron las alternancias en 2000, 2012 y 2018.

El dato más importante se localizó en el registro legal del partido titulado hasta ahora como Somos México, aunque el dinosaurio priísta que vive en Morena y que domina al nuevamente colonizado y subordinado Instituto Nacional Electoral está obligando a un cambio de nombre que al final de cuentas no modifica el hecho esencial: Somos México es una coalición opositora, sin ideología formal y constituida por una importante y significativa franja de personalidades desdeñadas por los partidos existentes y caracterizada por haber votado a favor de López Obrador y Sheinbaum Pardo porque dijeron representar un verdadero cambio democrático y al final terminaron como el dinosaurio priista que seguía allí después del despertar del colapso prianista.

Con ese registro comenzó ya el doble proceso electoral que aparece articulado: las selecciones legislativas federales y de la mitad de los gobernadores, además de cuadros locales, en 2027 y enlazada a la elección presidencial del 2030.

Las características de los días, meses y años que vienen definirán un nuevo rostro para la República:

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1.- Los dos nuevos partidos no representan una reforma política sino sólo la aceptación de que los actuales no responden a una franja muy importante de ciudadanos. Y como ocurre con Morena en modo PRI, el registro fue muy condicionado por el INE ya morenizado: a Somos México le quieren quitar su sello de nombre y registraron al partido Paz en cuyas iniciales hay una trampa tan obvia que de alguna manera afecta la credibilidad de la presidenta de la República: Construyendo Sociedades de Paz, con el anagrama de CSP que inicializa el nombre de Claudia Sheinbaum Pardo.

2.- La configuración de los partidos existentes y los nuevos mantiene la confusión ideológica. La reforma política de 1977 legalizó al Partido Comunista y a cuando menos dos organizaciones de la izquierda radical, pero el PCM se disolvió en el aire en 1988 y aceptó la candidatura coalicionista del expriista y poscardenista Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano y a su Corriente Democrática del PRI –un símbolo que culminó la incongruencia de esa coalición– y en 1989 el comunismo desapareció como partido y como grupo ideológico entregándole su registro como comunista al PRD como el viejo PRI nacionalista y asistencialista.

3.- La importancia del partido Somos México radica en que se convirtió en el canal de participación electoral de los importantes segmentos ciudadanos que votaron por López Obrador porque enarbolaba un discurso anticorrupción y de transición democrática que el PAN en 2000 y el PRIAN en 2012 prometieron y no cumplieron. Son figuras ciudadanas de enorme influencia entre la población de la clase media.

4.- Las elecciones que beneficiaron alternancias fueron producto de divisiones dentro de la coalición dominante mayoritaria: Cárdenas 1988, Colosio en 1994, Zedillo-Labastida en 2000, PAN y PRI y en 2012 en la coalición PRIAN en 2018. Morena arribará al 2027 con una profunda división interna y agobiado por el tema del narcotráfico como política de Estado que ha machacado Estados Unidos en el último año. Y los partidos-rémora, el Verde y el PT, no significan una verdadera coalición sino un tráfico de beneficios económicos para las oligarquías –Robert Michels dixit en la ley de hierro de la oligarquía partidista– que controlan los presupuestos y la asignación de candidaturas en esas organizaciones.

5.- El otro detalle que ya se está convirtiendo en un conflicto político en la dirección de la coalición de Morena y se está profundizando a pasos agigantados: el presidente emérito López Obrador mantiene y ejercerá el poder político absolutista –maximato— para imponer candidatos y la presidenta en funciones Sheinbaum Pardo buscar a ciertos huecos para introducir algunas preferencias y a la espera de la bondad de Palenque de permitirle esos “excesos”. Aunque forman parte del mismo grupo y del mismo venero asistencialista, el poder político partidista en México no puede ser un águila de dos cabezas.

6.- Y la parte más importante de la fractura en la dirigencia del bloque de Morena se localiza en que está muy claro el proyecto continuista de López Obrador, pero con todo y sus debilidades y espacios reducidos pudiera estarse perfilando ya un pequeño grupo sheiunbaumista en personalidades y formas de gobernar, y desde ahora hay dos candidatos para el 2030 que escapan a este proyecto autoritario de control desde Palenque: la figura sobresaliente de Omar García Harfuch y hasta ahora la decisión personal de Marcelo Ebrard Casaubón de perfilar una candidatura aun contra Morena.

El 2027/2030 ya comenzó y por lo menos está perfilando una fractura en el bloque Morena.

Política para dummies: la política se nutre de la política y es la política que está a la vista.

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http://elindependiente.mx

@carlosramirezh

El contenido de esta columna es responsabilidad exclusiva del columnista y no del periódico que la publica.

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