La victoria de Abelardo de la Espriella en Colombia tiene alarmada a nuestra izquierda. Sin embargo, en lugar de hacer autocrítica, se envuelve en la bandera y retrata al extremismo de derecha como un grupo de fanáticos religiosos, locos extravagantes y libertarios insensibles.
Pero, aunque Morena pinte al golpe de péndulo como un apocalipsis zombie, se tratará de una historia tan conocida que deberíamos haber ya aprendido algo.
























