miércoles, julio 1, 2026
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Somos México: la batalla por el nombre

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Dos nuevos partidos entran a escena, uno oficialista (PAZ) y otro opositor (Somos México); ambos tendrán el impedimento legal de hacer alianzas en 2027, pues su registro está condicionado a obtener por sí solos el tres por ciento de la votación válida efectiva a nivel federal.

La legislación está pensada para evitar el ingreso de nuevos partidos y, para los pocos que lo logren, dificultar su permanencia.

Acaban de ser aprobados los registros, el TEPJF todavía no emite la última palabra y falta menos de un año para la elección.

 Por si eso fuera poco, el INE acordó por exigua mayoría de 6-5 que Somos México debe cambiar de nombre, emblema y colores antes del 31 de agosto, no obstante que el mismo instituto aprobó todos esos elementos al inicio del proceso.

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Buscan obligarlo a empezar de cero.

La ley solo establece dos prohibiciones a la libre denominación: que no tenga alusiones religiosas ni raciales y que no sea igual o semejante con otro ya existente.

Es evidente que el nombre Somos México no ésta en ninguno de los dos supuestos; pero algunos consejeros se sacaron de la manga una tercera prohibición que carece de sustento legal: la “carga semántica y pragmática”.

 Aducen que las dos palabras juntas pueden entenderse como una apropiación indebida del conjunto de la nación.

Con frecuencia, los argumentos más pueriles son los más difíciles de refutar. Hay muchas formas de interpretar dicha frase y, de acuerdo con la legislación existente, todas serían legítimas. Una digresión similar en 2014 hubiera podido concluir que Morena podría asociarse con la Virgen del Tepeyac y eso sí está prohibido. Y no nos olvidemos que otro partido usa los colores de la bandera nacional.

Ya que no lo pudieron detener, le aplican un criterio recién inaugurado y exclusivo, subjetivo y abstracto, para acrecentar aun más la desventaja que de por sí les impone la ley a los que van a su primera elección.

El despojo del color rosa es un exceso revanchista para desvincularlo de aquella Marea que tomó ese color para defender al INE cuando en los hechos todavía gozaba de autonomía.

Pretextan confusión con el partido local Fuerza por México, el cual usa un rosa de tono distinto y que, por cierto, acudió al TEPJF para reclamar lo mismo y éste los bateó, validando el logo y color de Somos México.

Cabría esperarse que el tribunal refrende su criterio ya tomado, pero en estos tiempos de captura cualquier cosa puede pasar. No será una decisión en frío, basta revisar la historia reciente.

Morena trató de sabotear el registro de Somos México, presentando afiliaciones duplicadas de los asistentes a sus asambleas distritales para que éstas se cayeran al perder quórum e incluso llevó las cosas al Tribunal Electoral.

 Si fracasó en el intento es porque no pudo demostrar la autenticidad de sus afiliados en ninguna de las diez ocasiones en que le solicitaron documentos probatorios: firma autógrafa y foto del rostro tomada con teléfono celular. Son “militantes fantasma”, como bien lo expuso Peniley Ramírez en Linotipia (Reforma, 27 de junio de 2026).

En un acto desesperado, morenistas presentaron queja por la supuesta participación de ministros de culto en asambleas. La respuesta del partido en formación fue demostrar que, en realidad, se trataba de homónimos y, a su vez, presentar denuncia penal por la filtración ilegal de su padrón, el cual no lo tienen ni sus dirigentes y está bajo resguardo del INE.

La queja es confesión del delito de posesión y uso indebido de datos personales. Con ello confirmaron, además, que las afiliaciones duplicadas no eran coincidencia sino que fueron dirigidas con padrón en mano. En el oficialismo son ineptos hasta para hacer trampa y dejaron sus huellas a la vista.

Pero todo esto es anécdota frente al reto fundamental de ser alternativa, además de oposición, ganarse la confianza de millones de ciudadanos e incidir para bien en la vida pública.

Se necesitará creatividad para mantener el registro en lo federal sin contribuir al fortalecimiento de Morena en lo local.

Ahora bien, la gran disputa de la nación será en 2030 y, entonces, Somos México podría ser factor decisivo de la unidad opositora. Con razón, insisten en sabotearlo.

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