Sheinbaum en su reino de impunidad

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CIUDAD DE MÉXICO, 09ENERO2021.- Un incendio se registró en el Centro de Control del Metro ubicado en la calle de Delicias. Bomberos de la capital han reportado un avance de más del 80 por ciento en el control del incendio. FOTO: LUIS CARBAYO/CUARTOSCURO.COM

Desde su asiento en el Palacio del Ayuntamiento, Claudia Sheinbaum gobierna la Ciudad de México con pleno autoritarismo e impunidad; aplica su voluntad en una administración que será recordada como una de las más impunes –sino es que la más– en la historia de la ciudad.

Para la jefa de Gobierno de la CDMX, la impartición de justicia se ha convertido en una herramienta de venganza y persecución política en contra de sus adversarios; en contraste, para sus amigos hay impunidad, protección y libertad para evadir la justicia.

Hoy se cumple un año del incendio en el Puesto Central de Control del Metro (PCC1), en el cual una persona perdió la vida y los daños patrimoniales aún son incalculables. Sin embargo, el Gobierno de la Ciudad no tiene prisa por cobrar el seguro ni por aplicar la justicia a los responsables.

A un año de distancia, el Metro sigue sin poder cobrar la póliza de seguro, porque aún se encuentran en análisis y evaluación los daños del siniestro.

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Pese a que el Sistema de Transporte Colectivo Metro contrató la póliza Todo Bien Todo Riesgo, integral de seguro de daños para el periodo 2021 por un monto de 346 millones 152 mil pesos, con un máximo de responsabilidad cubierta por 5 mil 328 millones de pesos, a la fecha ha sido imposible recuperar en efectivo o especie el valor por la incapacidad de determinar las responsabilidades y monto del daño.

Para la empresa Grupo Mexicano de Seguros, el incidente fue producto de negligencia y falta de mantenimiento de las instalaciones, por lo cual no se cataloga como un accidente fortuito y no previsible, tal como el Gobierno de Sheinbaum se empecina en hacer creer. La negligencia por parte de la entonces directora del Metro, Florencia Serranía, se hace presente y los peritajes externos e independientes exhiben la protección que tiene la ahora exfuncionaria.

Dejando de lado el debate por los tecnicismos y letras chicas de una póliza que sigue en discusión, lo inadmisible y lo miserable es que ni una sola servidora o servidor público ha sido acusado ni sancionado. No hay nadie en la cárcel pagando por las vidas perdidas de los pasajeros o por los daños materiales.

Claudia Sheinbaum no tiene urgencia por resolver el cobro del seguro porque sabe que de hacerlo, se puede abrir una caja de Pandora, dejando al descubierto la sarta de irregularidades, negligencias y omisiones en una de las dos mayores tragedias que ha vivido el Metro en las últimas dos décadas. Cuánta podredumbre debe haber, que el Gobierno determinó reservar durante tres años –casualmente el mismo tiempo que le queda a Sheinbaum en el puesto– toda la información relativa al incendio.

Es un hecho que el dinero del Metro y sus contratos tiene un uso electoral a favor de Morena, ¿por qué otro motivo se haría bajo asignación directa? Tal como ocurrió con el contrato de la hoy incobrable póliza de seguro en debate.

En este reino de impunidad, no me queda más que preguntarme el porqué el gobierno no presiona a la empresa para cobrar el seguro, ¿qué temen que se encuentre? ¿Por qué no se ha sentado a dialogar y acordar públicamente como sí se ha hecho con el accidente de la Línea 12? Un rastro de mentiras e ilegalidades son las únicas respuestas posibles. Sheinbaum protegiendo a sus allegados y cazando a sus enemigos, en su reino de impunidad.

 


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