jueves, abril 30, 2026
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Sorpresa, pavor, incertidumbre, júbilo, todo en uno

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Y de pronto México se sacudió con las noticias. 29 de abril de 2026. Estados Unidos da a conocer la noticia de que un Gran Jurado había fincado responsabilidades penales a diez políticos sinaloenses, incluido el gobernador del Estado, un senador y un presidente municipal todos en funciones. Las acusaciones: por narcotráfico y muchos otros delitos. Dependiendo de las personas, eso fue, primero para todos, gran sorpresa, pero según la filiación política o imagen del país, para unos alegría y para otros verdadero pánico, incertidumbre por el “¿y ahora qué va a pasar, qué sigue?”

El principal imputado de esos delitos es el gobernador de Sinaloa Rubén Rocha Mora, que es el de mayor escándalo político y social. Rocha había sido reiteradamente señalado como aliado del narcotráfico, en particular del Cártel de Sinaloa, y de Los Chapitos, y ahora el gobierno estadounidense lo acusa formalmente y pide su extradición, junto con los otros nueve personas.

El escándalo alcanza niveles mundiales, no solo nacionales. Y pone contra la pared a la autollamada cuarta transformación, que tiene mucho que explicar e intentos inmediatos de tratar de hacer control de daños. Pero éstos son tan grandes que lo que hagan quedará corto o será inútil.

Para quienes no era novedad era para ciertos medios del gobierno federal, pues desde el día anterior Relaciones Exteriores ya tenía en su poder la solicitud de extradición de parte del gobierno de Estados unidos, pero se lo quedaron muy calladito, hasta que explotó la bomba en los medios de comunicación y claro, en las redes sociales. ¿Primera reacción presidencial de Sheinbaum? Ninguna. Pero enfrentar el asunto es insalvable, y su muy demostrada falta (para su desgracia) del llamado “oficio político” la coloca en una situación gravísima de esas que se dicen “de infarto”.

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Esta bomba penal y política ensombrece cualquier otro tema de la agenda nacional como las iniciativas a discutir en el Legislativo. Derrumba el caso del contraalmirante Farías detenido en Argentina, y los ataques en contra de la gobernadora Maru Campos.

Todo lo que digan la presidenta (con A) y cualquier alto funcionario o vocero públicos en las siguientes horas y días (éste va a durar buen tiempo en cartelera) será muy delicado para la posición política presidencial y partidista así como para la diplomacia morenista, y para intentar defender lo indefendible. El expediente publicado por Estados Unidos, de 34 páginas, y el comunicado de prensa respectivo oficial contienen acusaciones gravísimas y muy detalladas, las que deben estar muy bien sostenidas por pruebas examinadas por el Poder Judicial americano.

Lo que ya se sabe es un comentario (o respuesta quizás oficial ya) del gobierno mexicano de que la solicitud de extradición no aporta pruebas. Y una vez manejado este tema entre el público, una solicitud de pruebas con respuesta de Estados Unidos puede crear un desastre político, penal y diplomático mucho mayor.

“La suerte está echada”, puesta sobre la mesa por Estados Unidos, y ahora el siguiente o próximos pasos están en manos de la presidencia de nuestra República, la Secretaría de Relaciones Exteriores y la Fiscalía General de la República (FGR).

Por lo pronto, la imagen nacional e internacional de Morena y su 4T están seriamente dañadas, y el pronóstico es que conforme avancen las horas y los días, el daño será peor. El gobierno mexicano está contra la pared y, como se dice, “todo lo que diga podrá ser usado en su contra”.

@siredingv

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