El costo del gas LP en México, un insumo básico para millones de hogares, ha mostrado señales de alivio en la primera mitad de abril de 2026. Tras años de fluctuaciones drásticas, el precio promedio nacional se ha estabilizado en $19.4 por kilogramo, una cifra que, aunque representa un respiro frente a los máximos históricos de 2021, mantiene una brecha significativa entre las distintas regiones del país.
Según el último reporte de la consultora TResearch, basado en datos de la Comisión Reguladora de Energía (CRE) con corte al 15 de abril, el mercado del gas vive un momento de relativa calma. En lo que va de este año, los precios han oscilado entre un mínimo de $19.0 (registrado a finales de febrero) y un máximo de $19.7 (visto a finales de marzo). Esta estabilidad es clave para el bolsillo de los mexicanos, especialmente tras recordar que en 2021 el promedio anual escaló hasta los $24.3 por kilo.
Sin embargo, la realidad del costo del gas depende mucho de dónde se viva. El informe destaca una marcada desigualdad regional: mientras que en estados como Baja California (DAX) se registra el precio más bajo del país con $18.5 por kilogramo, en Campeche (CAMP) los ciudadanos deben pagar hasta $22.1, la cifra más alta a nivel nacional. Esta diferencia de $3.6 por cada kilo evidencia las disparidades en logística y distribución que aún persisten en el territorio mexicano.
Al analizar la tendencia de largo plazo, el reporte arroja datos interesantes para entender la política económica actual. Durante el sexenio del expresidente Andrés Manuel López Obrador (2018-2024), el precio promedio fue de $20.7 por kilo, con picos muy pronunciados durante la crisis energética global de 2021 y 2022. En contraste, el actual periodo de la presidenta Claudia Sheinbaum ha mantenido una media de $20.0 por kilogramo, mostrando una trayectoria que, por ahora, parece haber domado la curva ascendente.
Para los analistas, este comportamiento es un indicador vital de la inflación. El gas LP es uno de los componentes que más pesa en el Índice Nacional de Precios al Consumidor. Un precio bajo no solo beneficia directamente a las familias, sino que reduce los costos de operación en negocios de alimentos y servicios, ayudando a contener el alza generalizada de precios.
A pesar de la moderación actual, los antecedentes históricos sugieren que no hay que bajar la guardia. La serie histórica desde 2017 muestra que el mercado del gas es altamente sensible a factores externos e internos. Aunque 2023 cerró con una caída del 23% en los precios, los años posteriores han mostrado ligeros repuntes: un 8% en 2024 y un 4% en 2025.
En resumen, el panorama a mediados de abril de 2026 es de cauteloso optimismo. Con un promedio nacional de $19.4, el gas LP se mantiene por debajo de los niveles críticos de años pasados, aunque la disparidad entre estados sigue siendo la tarea pendiente para las autoridades energéticas.






























