En las redes no se habla de otra cosa. Octavio Romero Oropeza, el ex de Pemex y ahora director del Infonavit, finalmente soltó su declaración patrimonial y resultó que anda por los 47 millones de pesos entre terrenos, departamentos y cuentas bancarias. Él sale a decir que todo es fruto de 44 años de trabajo arduo. Que ahorró, que se esforzó, que nada de regalo. Versión oficial, claro.
Pero en Tabasco y en las redes la gente no se traga el cuento tan fácil. Circula con fuerza el comentario del periodista Audelino Macario, que dice textual: “Todo Tabasco sabe que en esa época era básicamente un fracasado, distribuía refrescos de la marca Tehuacán en una pequeña bodega del periférico, con una camioneta Datsun. Fue cuando creó el personaje ‘Jodi’, por ‘Jodido’, y comenzó a colaborar en una estación de radio. Rumiando sus problemas, culpando al PRI pero desde el anonimato, su personaje, no él, fue creciendo en popularidad y AMLO lo invitó a colaborar en su movimiento. De entonces a la fecha la historia es conocida. No ha tenido más que empleos como servidor público o como funcionario partidista”.
El comentario se ha compartido por todos lados. Hay quienes se burlan y calculan en voz alta: si son 47 millones en 44 años, le salen más de un millón ahorrados cada año… después de mantener a la familia y vivir. “Que no mame”, escriben varios. Otros recuerdan que primero se negó a publicar la declaración, la clasificó como confidencial, y solo la soltó cuando la propia presidenta Sheinbaum le pidió que la hiciera pública. Eso también anda dando vueltas como sospecha de que no quería que se viera el tamaño del patrimonio.
Hay versiones no confirmadas que hablan de que los terrenos los compró “de contado” en épocas en las que, según los que lo conocieron en Villahermosa, apenas si llegaba a fin de mes con el negocio de los refrescos. Y no faltan los que señalan que su única trayectoria laboral visible ha sido dentro de los gobiernos de la llamada Cuarta Transformación o en cargos partidistas. “Es el ejemplo perfecto de cómo los pobres dejan de serlo… cuando llegan al poder”, se lee en más de un comentario.
Romero se defiende y dice que su sueldo es menor al de la presidenta y que todo está en regla. Pero en las redes la duda ya está sembrada. Mientras unos celebran la transparencia forzada, otros se preguntan en voz alta de dónde salió realmente ese salto tan espectacular de la bodega del periférico a los 47 millones. Versiones, rumores y sospechas que, por ahora, solo él puede aclarar del todo.


















