Hoy circula con fuerza en las redes que el presidente nacional del PRI, Alejandro “Alito” Moreno, presentó una denuncia formal ante la Organización de las Naciones Unidas. Según lo que él mismo publicó y lo que repiten varios usuarios, entregó un escrito dirigido al secretario general António Guterres en la sede de Nueva York. Ahí acusa al gobierno de Morena de violaciones sistemáticas: censura, persecución política a opositores, listas de periodistas y críticos, obligación de entregar datos biométricos para celulares, crisis de desapariciones y, de paso, colusión entre autoridades de la 4T y el crimen organizado. También habla de “captura” del INE y de destrucción del sistema democrático.
La versión corre como reguero de pólvora. Hay quienes celebran el movimiento y escriben cosas como “por fin alguien se atreve a denunciar afuera lo que aquí ya no se puede decir”. Otros, más escépticos, recuerdan de inmediato el juicio de desafuero que le sigue en la Cámara de Diputados por presuntos desvíos de cuando fue gobernador de Campeche. “Denuncia en la ONU mientras aquí le piden cuentas por 83 millones”, comenta un usuario. “Qué oportuno salir a Nueva York cuando el proceso de desafuero amenaza con reactivarse en septiembre”, apunta otro.
No faltan las versiones no confirmadas que circulan entre comentarios. Algunos aseguran que esta denuncia es parte de una estrategia más amplia: primero el Departamento de Estado de Estados Unidos por lo del INE y la prohibición de llamar “narcopartido” a Morena, ahora la ONU, y luego quién sabe si la OEA o la Corte Interamericana. Hay quienes especulan que busca generar presión internacional para blindarse. Otros, más duros, dicen que se trata de un intento de desviar la atención de sus propios problemas judiciales, incluyendo la reciente detención del contador de su hermano.
Lo cierto, según lo que se lee en las redes, es que Alito insiste en que el gobierno está construyendo un régimen autoritario y que México incumple tratados internacionales. Habla de libertad de expresión cercenada y de persecución. Sus seguidores lo aplauden. Sus críticos lo tildan de hipócrita y de usar el escenario internacional para salvarse de la justicia mexicana.
Mientras tanto, el tema del desafuero sigue latente. Hay trascendidos de que Morena quiere reactivarlo apenas arranque el periodo ordinario. Algunos usuarios ya hacen apuestas: si la denuncia en la ONU tendrá algún efecto real o si quedará como un gesto más de la confrontación permanente entre el PRI y el oficialismo.
En las redes todo se mezcla: apoyo, burla, sospecha y memes. Unos ven valentía, otros ven desesperación. Lo que nadie discute es que Alito no se queda quieto y prefiere pelear fuera del país mientras adentro le siguen los procesos. Como siempre en la política mexicana, cada quien cuenta la historia a su modo y las versiones siguen corriendo sin que nadie las detenga.











