Órale, ya salió la nueva perla de la creatividad morenista: ahora resulta que el PRI es el culpable de que Estados Unidos les esté respirando en la nuca. Según la presidenta nacional de Morena, Ariadna Montiel, y compañía, los priistas son los que andan chismeando en Washington y por eso Trump y sus fiscales se pusieron a investigar nexos con cárteles. Como si la política del vecino de declarar a los cárteles organizaciones terroristas, amenazar con operativos unilaterales o señalar políticos mexicanos fuera un invento del tricolor y no una decisión soberana de la Casa Blanca.
Vamos a ponernos serios un rato, aunque cueste. El PRI, con Alito Moreno al frente, sí pidió formalmente a los departamentos de Estado, Justicia y Tesoro que declaren a Morena como organización terrorista por presuntos pactos con el crimen organizado. Lo hizo público y con documentos. Pero de ahí a que Washington mueva su maquinaria antidrogas solo por un escrito priista hay un abismo. Trump no necesita que le soplen al oído para endurecer la mano contra el narco; lo trae en su agenda desde la campaña.
El sarcasmo duele: Morena, que llegó prometiendo acabar con la corrupción del viejo régimen, ahora culpa al PRI de sus propios escándalos. Como si los señalamientos contra gobernadores, exgobernadores y funcionarios de la 4T fueran pura venganza priista y no expedientes construidos por fiscales estadounidenses. Es más fácil señalar al viejo rival que asumir que el “abrazos, no balazos” dejó secuelas visibles al otro lado del río.
El PRI tampoco sale como santo. Tiene su historial pesado en temas de narco y corrupción, nadie lo olvida. Pero esta acusación de Morena suena a lo que es: distracción. En lugar de transparentar, entregar información o limpiar su casa, prefieren victimizarse y pintar al PRI como el traidor que invita a la intervención gringa.
Al final, el que pierde es México. Mientras los partidos se echan la culpa como en la vecindad, los cárteles siguen mandando y Washington endurece su estrategia. Ni Morena inventó el narco, ni el PRI lo exporta. Pero ambos deberían dejar de pelearse como niños y responder con hechos, no con lloriqueos geopolíticos.
Porque al ciudadano de a pie le vale gorro de quién le sopló a Trump. Lo que quiere es que no le cobren impuestos para mantener narcoestados.































