La sensación de caminar por las calles de México sigue siendo un desafío cotidiano para la mayoría. Según los datos más recientes de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), publicada por el INEGI este 24 de abril de 2026, el 61.5% de los adultos en el país considera que vivir en su ciudad es inseguro. Aunque la cifra representa una ligera mejora respecto al cierre del año pasado, la brecha de género es alarmante: casi 7 de cada 10 mujeres viven con miedo en sus propias localidades.
El reporte trimestral revela un mapa de contrastes profundos. Mientras algunas ciudades logran dar respiros a sus habitantes, otras han visto un deterioro acelerado en la tranquilidad de sus calles. Puerto Vallarta, un punto clave para el turismo, sufrió el incremento más drástico, disparando su percepción de inseguridad del 32.0% al 59.9% en apenas tres meses. A esta lista de focos rojos se suman Tepic y Zapopan, donde la desconfianza ciudadana también escaló significativamente.
Los «puntos ciegos» de la seguridad
El miedo no es generalizado, sino que se concentra en espacios específicos donde el ciudadano se siente más vulnerable. El cajero automático en la vía pública se mantiene como el lugar más temido por el 70.6% de los mexicanos, seguido muy de cerca por las calles que habitan diariamente y el transporte público.
Esta desconfianza ha forzado a la población a cambiar sus hábitos de vida. El 43.7% de los encuestados confesó que ya no carga objetos de valor por temor a ser asaltado, y casi un 40% ha dejado de permitir que los menores salgan solos a la calle o ha evitado caminar de noche por sus propios vecindarios.
Expectativas y realidades políticas
En el terreno político y social, el panorama hacia el futuro es reservado. Solo un 24.7% de la población confía en que la situación mejorará en el próximo año, mientras que el resto cree que las cosas seguirán «igual de mal» o incluso empeorarán.
Curiosamente, la seguridad no es el único reclamo hacia los gobiernos locales. Al preguntar sobre los problemas más urgentes, el 82.7% de los ciudadanos señaló a los baches en calles y avenidas como la principal falla, por encima de las fugas de agua y el alumbrado insuficiente.
¿En quién confía el ciudadano?
A pesar de la crisis de confianza en las calles, hay instituciones que mantienen un respaldo sólido. Las fuerzas armadas siguen siendo las mejor evaluadas: la Marina lidera con un 87.3% de aprobación en su desempeño, seguida por el Ejército y la Fuerza Aérea. En el extremo opuesto, las policías preventivas municipales apenas logran convencer a la mitad de la población, reflejando la urgencia de una reforma profunda en los mandos locales.
Este reporte del INEGI no solo es una fría estadística, sino un recordatorio de que, para el mexicano promedio, la política de seguridad se mide en el trayecto al cajero o en la tranquilidad de ver a sus hijos jugar en la calle.





























