Moreira, otro episodio de corrupción

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En 2011, Acción Nacional tenía cinco diputados locales de los 31 que formaban el Congreso de Coahuila, apenas 16% de la Cámara, con lo cual poco se podía esperar en términos de control y contrapesos reales al entonces gobernador Humberto Moreira. Sin embargo, esos cinco diputados incrédulos del gobierno estatal, que en ese entonces reconocía una deuda de 18 mil millones de pesos, iniciaron una indagatoria que terminaría con la revelación de una de las más grandes historias de corrupción y sobre la que gracias a la acción del gobierno español, probablemente, empiece a hacerse justicia.

Hace cinco años, los diputados locales del PAN denunciaron ante la Fiscalía del estado y la Procuraduría General de la República, la falsificación de supuestas autorizaciones del Congreso para contratar nuevos créditos bancarios, lo que derivó en la detención del entonces tesorero de Moreira, quien luego fue puesto en libertad bajo fianza. Pero este hecho y la presión para conocer la verdad sobre las finanzas del estado hizo que a través de la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda del gobierno federal se revelara que la deuda real de Coahuila en ese momento era de más de 34 mil millones de pesos. “Un tercio se ocupó en obras, el resto se lo robaron”, dice uno de los exdiputados locales que denunciaron en 2011.

Para sustraer miles de millones de pesos de las arcas del gobierno, Moreira organizó una red que transportaba el dinero al extranjero, misma que fue declarada ante una juez federal en Texas por uno de sus excolaboradores, Rolando González Treviño. Asimismo, en 2012 y 2013 autoridades estadunidenses decomisaron al extesorero de Humberto Moreira, Héctor Javier Villarreal, casi nueve millones de dólares. Este viernes, autoridades españolas detuvieron a Humberto Moreira a petición del tribunal de Texas, que continuó con la investigación de la red de lavado de dinero y desfalco al erario coahuilense.

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Esta detención reabre cicatrices de heridas aún sin cerrar en México, reabre el debate sobre temas irresolutos. En primer lugar el de la corrupcxsión y la impunidad. El de las instituciones que cuando quieren pueden funcionar (como con la recaptura de El Chapo) y cuando no, se hacen de la vista gorda (como con Moreira). De comprobarse la operación de esta red de delincuentes y de comprobarse que su cabeza fue el exgobernador, las instituciones mexicanas, nuevamente, harán el ridículo frente al mundo.

Otro de los temas pendientes es el control de la deuda local y el del federalismo. A mayores controles externos, más se mina la autonomía de los estados y municipios, pero ya que la dura realidad se ha impuesto en ésta y otras materias como la de seguridad, es necesario hacer una profunda reflexión sobre el papel y responsabilidades de los órdenes locales en el desarrollo de México. Gracias a la megadeuda de Coahuila y de otras entidades, el Congreso federal y las legislaturas de los estados aprobaron una reforma constitucional para evitar endeudamientos que vayan más allá de la capacidad de pago de los estados, además de imponer una serie de mecanismos de transparencia y rendición de cuentas. La reforma secundaria de responsabilidad hacendaria debe ser aprobada por el Senado en el próximo periodo ordinario.

Por lo pronto, el juicio público, tanto al gobernador actual de Coahuila (el hermano del propio Humberto Moreira, encargado de cuidarle las espaldas), como al gobierno federal por su inacción frente a este episodio del drama de corrupción que se vive en México, es lo menos que se merecen, aunque justicia es lo que realmente esperamos los mexicanos.


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