El bolsillo de las familias mexicanas registra un nuevo ajuste en uno de sus insumos más elementales. Durante la segunda quincena de mayo de 2026, el precio promedio nacional del Gas LP se ubicó en 20.2 pesos por kilogramo. Este indicador clave, que impacta directamente en la economía doméstica y en la percepción de la inflación general, marca un ligero incremento en comparación con el promedio parcial registrado en lo que va del año.
Para un público atento a los vaivenes de la política económica, los datos históricos arrojan comparativas sugerentes. A pesar del nivel registrado al cierre de mayo, el precio promedio parcial del energético en el transcurso de 2026 se mantiene en 19.5 pesos por kilogramo. Esta cifra sitúa el costo actual por debajo de la media reportada en 2025, cuando alcanzó los 20.2 pesos, y significativamente alejada del máximo histórico reciente de 2021, año en el que el combustible llegó a cotizarse en un alarmante pico de 24.3 pesos por kilo.
Desde la perspectiva del análisis gubernamental, el comportamiento del mercado energético adquiere un fuerte matiz político. Al revisar el balance por periodos oficiales, durante el sexenio de la presidenta Claudia Sheinbaum el costo promedio del Gas LP se ha posicionado en los 20.00 pesos por kilogramo. La cifra resulta competitiva si se le contrasta con la administración anterior, pues el promedio registrado a lo largo del mandato de Andrés Manuel López Obrador cerró en 20.70 pesos por kilogramo, lo que representa una ligera disminución en el costo real para los hogares del país.
Sin embargo, el impacto económico no se distribuye de manera uniforme en el territorio nacional, evidenciando marcadas disparidades entre las entidades federativas. El reporte quincenal destaca que Baja California Sur se consolidó como la región con el combustible más costoso de la República, alcanzando un precio de 22.9 pesos por kilogramo. A este estado le siguieron Oaxaca con 21.7 pesos y Sinaloa con 21.5 pesos por kilo, convirtiéndose en las zonas con mayor presión financiera para los consumidores.
En la otra cara de la moneda, los estados del norte y el centro del país presentaron condiciones mucho más favorables para el consumidor. Nuevo León encabezó la lista con el precio más bajo a nivel nacional, reportando un atractivo costo de 19.0 pesos por kilogramo. Detrás se ubicaron estados como Puebla con 19.3 pesos, Morelos con 19.4 pesos, Tlaxcala con 19.5 pesos e Hidalgo con un promedio de 19.7 pesos por kilogramo.
El monitoreo de estos precios continúa siendo un eje crucial en el debate público mexicano, ya que la estabilidad o el incremento de los recursos energéticos determina tanto el éxito de la política de contención inflacionaria del gobierno actual como el bienestar diario de millones de ciudadanos que dependen de este suministro básico en sus cocinas y negocios.






























