México ha dado un giro drástico en sus finanzas internacionales. Al cierre de abril de 2026, el país registró un impresionante superávit comercial de 4,520 millones de dólares, impulsado por una explosión en las exportaciones que superaron por completo a las mercancías que entran del extranjero. Este escenario contrasta radicalmente con el panorama de apenas un año antes, en abril de 2025, cuando la balanza comercial se encontraba prácticamente estancada con un saldo negativo de 88 millones de dólares.
El motor de este avance radica en que las exportaciones mexicanas alcanzaron la histórica cifra de 72,042 millones de dólares durante el cuarto mes del año. Esta cantidad no solo representa un logro aislado, sino que se posiciona formalmente como el nivel más alto registrado para cualquier mes de abril desde 2012, consolidando al aparato productivo nacional en los mercados globales. Por su parte, las importaciones sumaron un total de 67,522 millones de dólares, permitiendo que el saldo final se mantuviera a favor de la economía local.
Este repunte tiene una lectura obligada en los pasillos del poder político. Los datos acumulados durante el actual sexenio de Claudia Sheinbaum Pardo (CSP) marcan una diferencia notable frente a las dos administraciones previas, convirtiéndose en una carta fuerte para la narrativa oficialista de la llamada continuidad. Hasta la fecha, la presente gestión suma 1,064,830 millones de dólares en exportaciones y 1,048,394 millones de dólares en importaciones, lo que arroja un saldo comercial positivo de 16,436 millones de dólares, equivalente a un avance del 1.5%.
La relevancia de esta cifra se magnifica al realizar el comparativo histórico. Durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, la balanza comercial cerró con un déficit profundo de -57,552 millones de dólares, lo que significaba que el país compraba al exterior mucho más de lo que vendía. Posteriormente, la administración de Andrés Manuel López Obrador logró reducir esa brecha, aunque concluyó también con saldo negativo de -17,110 millones de dólares. De este modo, la tendencia deficitaria que arrastraba el comercio exterior mexicano por doce años parece estarse rompiendo en este periodo.
Con información proveniente del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y procesada en los reportes de la consultora TResearch, el debate en el sector político y económico se intensifica. Mientras los simpatizantes del gobierno atribuyen estos números históricos a la estabilidad macroeconómica y a las ventajas del fenómeno de relocalización de empresas, conocidos de la oposición analizan con lupa si este superávit se mantendrá a largo plazo o si es un pico temporal en el ciclo financiero. Lo innegable es que, en la pizarra de los indicadores clave, la administración actual anota un tanto importante frente a sus antecesores inmediatos.






























