Las nuevas disposiciones en las Finanzas Públicas Nacionales

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En tres artículos anteriores sobre los precios del petróleo y su impacto en Pemex y sobre la devaluación del peso mexicano y su impacto en las finanzas públicas, mencioné que el mecanismo del Banco de México para detener la revaluación del dólar y la consiguiente devaluación del peso, consistente en “sacar” de las reservas de divisas entre 200 y 600 millones de dólares diarios, no estaba dando los resultados que se esperaban y en cambio estaban sangrando las reservas de divisas; mencioné entonces que el problema ya no era de defensa del peso sino que se estaba alimentando la voracidad de los especuladores, quienes compraban los dólares del Banco de México a precios menores y luego los revendían, obteniendo así buenas utilidades, casi de un día para otro.

Se comentó también que el Gobierno Federal tendría que reducir su gasto corriente y que muy bien podía empezar por Pemex, que se estaba convirtiendo en un pozo negro de pérdidas constantes.

En estos días, la S.H.C.P. y el Banco de México anunciaron varias medidas, (aprovechando, por cierto, la visita del Papa) precisamente en el mismo sentido que aquí se comentó, a saber:

1. Se establece un recorte de 132 mil trescientos millones de pesos al presupuesto federal de 2016, aplicando a Pemex 100 mil millones y 32 mil 300 millones al Gobierno Federal, de los cuales 20 mil millones reducirían el gasto corriente y 12 mil 300 millones serían recorte a la inversión pública. Respecto al recorte a Pemex, no se especificó las áreas que se afectarían, pero es evidente que el impacto mayor lo resentirán las inversiones, con lo que se afectará el futuro crecimiento de la empresa.

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2. Se aumentó unilateralmente la tasa base de intereses, pasando de 3.25% a 3.75%, con toda la intención de hacer menos atractiva la salida de dólares al extranjero y motivar la entrada de más divisas, con una tasa de interés más atractiva para los inversionistas.

3. Se suspendió la venta de dólares de las reservas nacionales, desarmando así a los especuladores que ya habían minado dichas reservas, bajándolas de 196 mil millones de dólares que se tenían al 1er. Trimestre de 2015, a 174 mil millones en febrero de 2016.

La Fundación Desarrollo Humano Sustentable (FDHS), menciona algunos temas adicionales que explican también por qué se tomaron estas medidas: En primer lugar, que la depreciación del peso ya era la segunda entre las monedas de otros países afectados: Argentina sufrió una devaluación de 13.3% en lo que va del año; el peso mexicano se devaluó en 10.4% mientras el peso colombiano lo hacía en 9.1%, el Rublo Ruso en 8.6% y el Real de Brasil en 2.2%.

En segundo lugar, que las Bolsas de Valores en el mundo estaban sufriendo caídas muy altas, como la de China que en lo que va del año ha perdido 22.4%; la de Japón 21.4%; la de Alemania 16.5%; Estados Unidos 13.4%, Brasil 8.3%, etc., y aunque México sólo tenía pérdidas del orden de 1.3%, la posibilidad de contagio estaba latente y presente. La zona europea del Euro mostraba signos evidentes de volatilidad, ya que sus tasas de interés estaban cercanas al cero por ciento y en algunos casos hasta eran negativas.

En tercer lugar, explica el informe de la FDHS, que las finanzas públicas de México registraron en 2015 un déficit histórico de -638 mil millones de pesos, a pesar de que la recaudación fiscal aumentó 30.9% apoyada por el incremento en el IEPS, sobre todo en gasolinas y diesel que el gobierno está comprando baratos en el extranjero y los vende caros a los mexicanos. El déficit público en los tres años de Peña Nieto, acumula ya un billón 555 mil millones de pesos, mismos que han incrementado la deuda pública. Además, Pemex registra, hasta el tercer trimestre de 2015, 354 millones de pesos de pérdidas y en los tres años de esta administración federal, acumuló pérdidas por 788 millones de pesos y los pasivos llegaron a 2.5 billones de pesos.

Finalmente, sobre la venta de dólares en el mercado cambiario, durante 2015 se subastaron 24 mil 469 millones de dólares y en 42 días de 2016, ya se habían subastado 3 mil 556 millones de dólares, lo cual estaba disminuyendo peligrosamente las reservas nacionales.

Las medidas adoptadas parecen ser las correctas y la primer prueba de fuego es si se detiene o no la devaluación del peso y si los recortes presupuestales detienen el déficit público a niveles manejables, si bien, el golpe más duro es el recorte en las inversiones, máxime que siempre será más fácil para la burocracia dejar de invertir, que dejar de gastar. En cualquier caso, queda la puerta abierta para reorganizar las finanzas públicas mientras se aplica la Reforma Energética y se logra más inversión extranjera y la inversión privada de México.


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