Resolver o administrar los problemas

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Uno de los aspectos más llamativos de la conducta de nuestra clase política, tiene que ver con la forma en que enfrentan los problemas que, al menos en teoría, están destinados a resolver. Sea basura, seguridad pública, pobreza, infraestructura o el tema que sugieran, la constante es que las soluciones son pocas o están pospuestas para una mejor ocasión. Así, los problemas sólo se heredan de administración en administración, con pocos resultados de los encargados de implementarlos.

Administra, controla, evade

Llevamos varias décadas abordando el tema de la pobreza en México, pese a los cual las soluciones han sido escasas, quizá nulas, y el número de personas que se pueden catalogar en tal situación no hace sino crecer. El presupuesto y los discursos han sido abundantes, pero estamos lejos de reducir la cantidad de pobres en el país.

Algo parecido podemos decir de asuntos como la seguridad pública, medio ambiente, educación, salud, infraestructura y una lista que terminaría por llenar el espacio destinado para esta colaboración. Asimismo, cada año las distintas administraciones públicas presumen que han realizado más obras que las anteriores, pero con todo esto seguimos encontrando que los problemas que tenemos como país continúan tan campantes como siempre.

¿Qué es lo que realmente sucede? Una primera respuesta, tiene que ver con que no contamos con administradores públicos que se avoquen a resolver los problemas que les son encomendados, pues como la mayoría de quienes ocupan estos puestos son políticos “profesionales” –es decir que viven de la política–, en el momento en que resuelvan algún problema, se acaba su trabajo y su carrera, algo para lo cual no fueron diseñados.

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Piensen un momento en todo el escándalo alrededor de lo hecho por el llamado city manager de la delegación Miguel Hidalgo en la Ciudad de México, Arne aus den Ruthen, quien se ha vuelto a poner en el centro de la atención de medios y redes sociales por exhibir a infractores mediante aplicaciones tecnológicas como Periscope. Si bien se puede llegar a agradecer que busque disminuir las faltas cívicas mediante este tipo de técnicas, la pregunta es por qué no va al fondo del asunto, con alguna iniciativa o un acuerdo con la Secretaría de Seguridad Pública para encontrar una solución, incluyendo una campaña de concientización ciudadana para evitar este tipo de acciones. La posible respuesta es que si lo hace, el teatro se acaba.

Nada más hay que recordar que como jefe delegacional, el citado personaje se quejó de la falta de mando en temas policiacos, realizando hasta plantones en la ALDF, para después reunir fondos de empresarios de la demarcación, inventar un cuerpo de seguridad que fue bautizado en medios como los “Robocops”, que tuvieron que huir en un desalojo de vendedores ambulantes, sin que se resolviera algún problema que se denunciaba. Parece que la historia se repite una vez más.

Así, nuestros políticos no apuntan a la resolución de algún problema que afecta a la ciudadanía, por más que prometan hacerlo en sus campañas, sino en buscar administrarlos para continuar con sus carreras profesionales.

En otro ejemplo, de Ricardo Monreal en la delegación Cuauhtémoc, por años los habitantes de la zona se han quejado del comercio ambulante, del semifijo, así como de la basura que se acumula en las esquinas por la combinación de los dos elementos antes comentados, de una pésima administración del servicio de recolección y de la cantidad de personas que transitan la delegación. Pese a que el exgobernador de Zacatecas se comprometió a trabajar para los habitantes de la demarcación, temas como el señalado en este párrafo continúan. Tan sólo en el tema de los ambulantes y puestos semifijos, la delegación intervino para que no abrieran o vendieran en las colonias por donde pasaría el Papa… desde el viernes anterior a su visita al Hospital Federico Gómez que fue el domingo 21 de febrero, por lo que no es difícil imaginar que si hubiera voluntad, hasta podría pedir a los puestos que no contribuyan a dejar la basura en la calle como muchos de ellos lo hacen de manera cotidiana.

Es así que seguiremos viendo que los problemas se eternizan sin que resuelvan, por parte de políticos que sólo buscan administrarlos. No vaya a ser que una solución interrumpa su carrera política y, luego, qué hacen.

Del tintero

Recordamos que un día como hoy, 2 de marzo, Servando Gómez Martínez, mejor conocido como La Tuta, líder del grupo La Familia Michoacana –que después derivó en los Caballeros Templarios– fue capturado por fuerzas federales en Michoacán. Al igual que con otras aprensiones espectaculares –o mediáticas si se quiere–, la de Servando Gómez no ayudó a disminuir la inseguridad en la entidad, ni mucho menos fue un paso para resolver el desafío que el narcotráfico representa para el Estado mexicano.

Así que seguiremos esperando la próxima captura, con toda la publicidad que rodea a las mismas, en tanto el problema continúa, llámese inseguridad, narcotráfico o lo que ustedes gusten.

A partir de hoy, en puestos de periódicos, circula una nueva publicación de esta casa editorial: Cuadernos de Indicador Político, la cual busca llenar un hueco para que los lectores tengan un panorama más completo en cuanto a temas de coyuntura, con textos que exploran a profundidad una temática específica.

Esperamos que sea de su interés.

Twitter: @AReyesVigueras


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