La lechuga de Sheinbaum

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Los medios de comunicación británicos acaban de ganar la apuesta de que de que una lechuga duraría fresca más tiempo que Liz Truss en el gobierno. Tras 45 días de ocupar el puesto de Primer Ministro de la Gran Bretaña, por sus errores la señora Elizabeth Truss se vio obligada a dimitir como líder de la bancada del partido Conservador y por tanto del puesto de Primer Ministro. No se sabe si la lechuga seguirá fresca, pero Truss sí que ha sido como Primer Ministro quien menos tiempo ha durado en el cargo.

Las aspiraciones presidenciales de la actual Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, hay que compararlas igual. Quizá no con la frescura de una lechuga pero sí por la apreciación popular sobre sus medidas de gobierno poco atinadas. Destaca la falta de mantenimiento del Metro que falla cada día; cuando no es por un incendio o un corto circuito, son los paros imprevistos del equipo, las filtraciones de agua en techos y andenes o los conductores alcoholizados. La caída del convoy del Metro en mayo de 2021 que causó 26 muertes parece que no fue suficiente llamada de atención. Por años no se ha invertido lo suficiente en su mantenimiento, pero después del accidente tampoco se ha hecho. Creen que no hace falta “pues el mantenimiento no se ve”.

Es evidente que se desvían fondos que deben utilizarse en trabajos necesarios de mantenimiento y los usan en propósitos bien visibles que no los manejan con transparencia, pero que tarde o temprano darán pie a los destrozos que todos veremos. La falta de impermeabilización en techos y de limpieza de desagües causa tanto inundaciones como derrames en paredes y techos, y hasta cascadas que sorprenden a los usuarios.
Desgraciadamente no es el único caso en donde es evidente el poco interés de la Jefe de Gobierno en asuntos que debiera cuidar, también se ve en el bacheo de calles y avenidas, en el deficiente abastecimiento de agua y en los desastres viales ocasionados por tianguis y manifestaciones, así como en el resto de las actividades ciudadanas diarias. Ha reducido el presupuesto a hospitales de la ciudad, y ha limitado recursos que corresponden a las alcaldías y hasta lo necesario para el alimento de los animales del zoológico.

Al igual que su mentor, no tiene empacho en escatimar gastos en temas en los que cree no le dan rendimiento electoral. No cree en el imprescindible mantenimiento ni le dedica recursos a niños con cáncer. Ambos recortan recursos a educación, investigación e innovación para disponer de ellos en programas de apoyo directo que suponen les darán réditos pero que ni eso han hecho bien. Hay que recordarle que su partido -bajo su dirección y guía- perdió más de la mitad de la ciudad en la elección de junio de 2021 a pesar de los apoyos desviados.

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Pero la verdadera lechuga de Claudia Sheinbaum es el ahuehuete que se le seca en la que fuera la glorieta de la Palma. Mientras la palmera original vio gobiernos porfiristas, revolucionarios y demócratas por más de un siglo, su ahuehuete parece no durará más que el actual gobierno de la ciudad. No supo asesorarse para escoger el árbol, no le ofreció los cuidados necesarios en el trasplante y ni luce preocupada por él. Cuando ese árbol muera y sea sustituido, quedará claro que ella no tiene ni la capacidad ni la habilidad para hacerse cargo de otros encargos. No hay forma que demuestre que tiene elementos para una tarea mayor. Como corcholata estará terminada.


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