La intención de la trampa

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El actual proceso electoral está en riesgo. No es la pandemia y el distanciamiento social lo que lo pone en jaque. Es el gobierno quien, haciendo uso de su estructura y recursos, interviene con mensajes amañados como propaganda gubernamental, buscando incidir en las intenciones de voto.

El presidente Andrés Manuel López Obrador lo dejó claro y ha lanzado una embestida en contra del Instituto Nacional Electoral, que le solicitó dejar de presumir logros en las conferencias mañaneras. Pero, siendo quien es, AMLO ha tachado a los consejeros de promover un golpe de Estado técnico.

Siguiendo su ejemplo y envalentonada por el cobijo de su mentor, Claudia Sheinbaum se aventura también a continuar con sus conferencias, a meter propaganda gubernamental disfrazada, buscando cómo torcer los acuerdos dictados por la autoridad electoral y las reglas de la democracia.

El Instituto Nacional Electoral fue muy claro sobre cuáles rubros sí pueden ser tratados en las conferencias de los gobernantes, la lista es corta y muy clara: salud, educación y protección civil, en concordancia con la legislación vigente. Y como no sea pandemia, no entiendo de qué otra cosa hablará. No hay clases presenciales y, a reserva de —toco madera— una catástrofe natural, no hay tema a tratar en sus conferencias.

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Los consejeros electorales pidieron también que se cuiden las respuestas que se dan a medios de comunicación, pensando en preguntas “sembradas”, como aquella que casualmente le hicieron para reflexionar sobre el retiro de la candidatura a gobernador a Félix Salgado Macedonio. Nada que ver con temas de salud, educación o protección civil; se trató de una verdadera intromisión en el proceso electoral para dar una postura sobre dicha resolución.

No debería sorprendernos, Sheinbaum hizo lo mismo con la transmisión de sus spots de radio y televisión con motivo de su informe de gobierno. Ocasión en que el INE la emplazó a suspender su transmisión en el estado de Hidalgo, que en ese momento estaba en proceso electoral.

Sheinbaum ya se acostumbró a imponer su voluntad. No le preocupa hacerlo porque sabe que no hay autoridad que la doblegue —al igual que a López Obrador—. Y no se trata de someter por someter, sino de respetar la ley y vigilar su cumplimiento.

La jefa de Gobierno se ha sumado a la embestida de Morena en contra del INE, acusa que están tomando partido. Sin embargo, le falta criterio y objetividad para reconocer que sus conferencias y sus mensajes sí influyen peligrosamente en las elecciones y la intención de voto de los ciudadanos.

 


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