El panorama de seguridad en el sector financiero mexicano muestra una transformación radical en la última década. Al cierre de febrero de 2026, las cifras oficiales revelan una estrepitosa caída en la incidencia del robo a bancos, consolidando una tendencia a la baja que ha persistido desde 2015. Mientras que hace once años el país registraba más de 600 denuncias anuales, el reporte más reciente de TResearch International indica que la cifra se ha reducido a apenas una fracción de aquel volumen.
Durante el pasado mes de febrero, se contabilizaron únicamente 6 denuncias por este delito a nivel nacional, lo que representa una disminución del 25% en comparación con el mismo mes del año anterior. Este dato cobra mayor relevancia al contrastarlo con la perspectiva histórica: en febrero de 2015 se alcanzaron 75 reportes, lo que evidencia que la efectividad en la prevención y combate a este crimen ha logrado neutralizar las estrategias de las bandas delictivas en gran parte del territorio.
La geografía del delito: Veracruz y Guerrero bajo la lupa
A pesar del descenso generalizado, el análisis por regiones permite identificar focos rojos donde la actividad criminal aún se resiste a desaparecer. En lo que va del sexenio de la presidenta Claudia Sheinbaum, se han acumulado un total de 112 denuncias por robo a bancos. De este gran total, tres entidades federativas concentran el 38% de los casos: Veracruz encabeza la lista con 15 incidentes, seguido muy de cerca por Guerrero y Chihuahua, ambos con 14 reportes cada uno.
Si se analiza la tasa de delitos por cada millón de habitantes, la presión delictiva se siente con mayor fuerza en Guerrero y Chihuahua, entidades que lideran este indicador con una tasa de 4 denuncias por millón. Otros estados como Morelos (3), Michoacán (2) y Veracruz (2) completan el bloque con mayor incidencia per cápita, lo que sugiere que los operativos de seguridad deben enfocarse de manera diferenciada en estas zonas críticas.
Un descenso sostenido que marca récords
La serie histórica del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública confirma que el pico más alto de este delito ocurrió en 2015 con 614 denuncias. A partir de ese momento, salvo por un repunte del 21% en 2019, la cifra ha caído de forma consistente. El año 2024 cerró con 137 casos y 2025 bajó aún más, situándose en 101 reportes anuales.
En el otro extremo de la balanza, un amplio grupo de estados ha logrado reportar «saldo blanco» en lo que va del periodo actual. Entidades como Tabasco, Yucatán, Chiapas, Baja California Sur, Sonora, Querétaro y Tamaulipas no registran denuncias por robo a bancos en los últimos cortes informativos.
Este escenario de mínimos históricos plantea nuevos retos para la política de seguridad nacional. Si bien el robo directo a sucursales parece estar bajo control en la mayor parte del país, la concentración en estados específicos como Veracruz y Guerrero obliga a las autoridades a no bajar la guardia. Para el ciudadano y el inversionista, estas cifras representan un respiro en medio de otros desafíos de seguridad, marcando un hito en la protección del sistema bancario nacional.






























