El Nuevo Aeropuerto, una política centralista

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El pasado miércoles se llevó a cabo el foro “El Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México (NAICM) a debate”, organizado por la Cámara de Senadores.

Expertos en distintas áreas participaron en dos mesas, discutiendo sus argumentos sobre los altos impactos que ocasionará este proyecto. Quedó evidenciada la falta de estudios y programas suficientes por parte de las autoridades federales responsables.

En la mesa “Los impactos ambientales de la construcción del NAICM”, expuse lo relacionado a la función de regulación hidrológica de la ZFLT. El Decreto Presidencial de 1971 que estableció el Plan Lago de Texcoco, define al vaso del lago (último reducto del gran lago), como área inundable. Por esta condición, la zona federal está protegida por la Constitución General y Ley de Aguas Nacionales y es vital para la seguridad hidrológica de la metrópoli. El Decreto de 1971 ordena el rescate ecológico de la zona y a partir de ese año, se invirtieron miles de millones de pesos en el saneamiento y recuperación de suelos, reforestación y construcción de obras hidráulicas.

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A finales de junio de 2011, hubo lluvias torrenciales en toda la cuenca del Valle de México provocadas por la tormenta tropical Arlene, las cuales inundaron muchas zonas de la Ciudad, pero especialmente se afectaron los municipios de Ecatepec y Nezahualcóyotl por el desbordamiento del río de los Remedios. Gracias a que se utilizó la ZFLT como área de inundación, se evitó una catástrofe en estos municipios. Quedó así demostrada la vocación reguladora del vaso del Lago de Texcoco y su importancia para garantizar en el futuro la seguridad de la Ciudad frente a fuertes tormentas.

Una de las obras más emblemáticas del Plan Lago de Texcoco, fue la construcción de un lago artificial de 1,000 hectáreas de superficie y una capacidad de 30 millones de m3 de agua dulce, que ha replicado en parte un microclima con las condiciones ancestrales del gran lago. Este importante cuerpo de agua, al que se bautizó con el nombre de Nabor Carrillo, está declarado Zona de Anidación y Protección de Aves Migratorias, pues año con año recibe a más de 104 especies de aves migratorias procedentes del norte de Canadá y Estados Unidos. El proyecto del NAICM pretende eliminar el Lago Nabor Carrillo, convirtiéndolo en una laguna de regulación, violando olímpicamente la legislación ambiental.

Algunos de los panelistas que trataron de justificar la aprobación de la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) por parte de la SEMARNAT, en realidad dejaron al descubierto la debilidad de la dependencia al haber aprobado la MIA sin la información más elemental para hacerlo. Los despachos de consultores que elaboraron la MIA, confirman que la aprobación por parte de la SEMARNAT en realidad está “condicionada” a la presentación de al menos 10 estudios y proyectos pendientes; por ejemplo, la CONAGUA no presentó el estudio justificativo para garantizar la regulación hidrológica ni los proyectos de construcción y operación del sistema de lagunas que se deberán construir. No existe el proyecto de manejo para “dirigir” las aves a otros cuerpos de agua (idea un tanto absurda), no hay un plan de transporte y vialidad y tampoco se han presentado los proyectos de desarrollo urbano regional, etc. Esto es verdaderamente inaudito porque la MIA de acuerdo a la Ley General de Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente (LGEEPA), debe ser un estudio integral y no se puede fraccionar.

Roberto Eibenschutz, arquitecto especialista en desarrollo urbano demostró en su intervención que el NAICM va contra de la política de descentralización de la zona centro del país, establecida en los ochenta, cuando se demostró que el crecimiento urbano de la Ciudad era insostenible. Se decidió entonces generar nuevos polos de desarrollo en el país mediante la construcción de grandes proyectos portuarios, industriales, de maquiladoras, centros turísticos, entre otros, con objeto de promover el crecimiento hacia otros estados de la República. El NAICM, va en contra de esta política porque va a provocar crecimiento desmedido en la zona oriente de la Ciudad, donde no hay capacidad de abastecimiento de agua ni servicios para una población mayor.

Estamos de acuerdo en la necesidad de tener un nuevo aeropuerto y nadie de nosotros apostamos al fracaso de algo tan importante y necesario. Por el contrario, queremos que haya éxito en la construcción del NAICM, pero analizando las otras alternativas que ya se ha demostrado que son viables y mejores. Las evidencias técnicas, políticas y científicas indican que la ZFLT tiene una vocación hidrológica que no puede sostener un nuevo aeropuerto.


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