El gobierno escondido

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En la vida todos estamos expuestos a tragedias, es algo inevitable e impredecible. Todos conocemos terribles y desgarradoras historias de familias que han sufrido por eventos ajenos a su control y en los que ninguna responsabilidad tuvieron jamás.

Desafortunadamente, no todas las tragedias están libres de esa injerencia externa, de esa responsabilidad por negligencia u omisión y en la cual es fácil identificar al o los culpables.

El sábado tuve la oportunidad de estar en una reunión de los familiares de Brandon Giovanni —uno de los menores que perdió la vida en el desplome de un tramo de la Línea 12 del Metro— con Armando Ocampo, titular de la Comisión Ejecutiva de Atención de Víctimas en CDMX, para vivir de primera mano el dolor de la pérdida y la frustración ante un gobierno que se esconde.

Nada puede reparar el vacío que deja la despedida con un familiar, esos golpes de la vida no encuentran nunca consuelo. Si acaso, sólo una explicación de lo fortuita e impredecible que es la vida, pero cuando esa tragedia tiene como origen la negligencia y el descuido, incluso hasta la corrupción de un mal gobierno, no puede haber reparación alguna que no implique conocer toda la verdad y el castigo a los miserables que fueron responsables de los hechos.

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Es precisamente esa verdad que los familiares de Brandon exigen al gobierno; Marisol, la madre de Brandon, y la abuela Mayté reclaman el dolor y desesperación de un gobierno que les mintió y les engañó, en sus propias palabras un gobierno que “les dio esperanza” mientras el cuerpo ya estaba infortunadamente en la Coordinación Territorial de la Fiscalía en Iztapalapa desde la madrugada posterior al incidente.

No sólo exigen la responsabilidad en contra de los funcionarios —actuales o ya fuera del gobierno— que permitieron la operación de una obra criminal, sino en contra de quienes les mintieron y les dijeron “despreocúpese y vuelva a las 2:00 que tenemos nuevo corte”; cuando la muerte fue instantánea por el daño a la cabeza.

Ante ese dolor, y haciendo eco el siempre humanista y amoroso presidente López Obrador que les mandó al carajo con su dolor y su sufrimiento, transformó su conferencia mañanera en un concierto conmemorativo al Día de las Madres, mientras la madre de Brandon sufría su pérdida.

Los dizque legisladores de Morena han saboteado desde la semana pasada todo intento por lograr la comparecencia de Florencia Serranía, titular del Metro, quien tampoco ha querido dar la cara a las familias que sufrieron y siguen lamentando las consecuencias de su terrible gestión.

Para encontrar esa verdad sin prisa ni aflicción ni empatía, ni solidaridad ni decencia, ni pudor y sin recato, Morena en vez de comparecencias públicas propone preguntas parlamentarias y respuestas en 30 días naturales en una modalidad epistolar, sin que nadie dé la cara ni haya un mínimo de diálogo.

El Congreso habrá de preguntar lo que quiera y el gobierno ausente y escondido en el clóset habrá de responder lo que le dé la gana, sea o no cierto, sin posibilidad de réplica alguna. Como ocurre hoy en las mañaneras, donde algunos fungen de patiños y porra cual viles focas amaestradas, y hacen odas al Presidente en vez de preguntas y trabajo periodístico, mientras los demás, los serios y profesionales, sí hacen su trabajo y cuando no les responden con una evasiva o con una descalificación llena de injurias, se les responde cínicamente con los “otros datos”.


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