Después del domingo

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Escribo esta nota antes de concluir la jornada electoral. Con excepción de un par de municipios en Guerrero, Michoacán y Chiapas, el boicot magisterial y el crimen organizado no irrumpieron de forma relevante en el proceso electoral, como sí sucedió hace unos años. Si las encuestas de salida no fallan, la coalición PRI-PVEM no tendrá mayoría absoluta en la Cámara de Diputados, pero sí habrá obtenido importantes triunfos locales.

El PAN mantendrá su tercio histórico, sin variaciones relevantes. Se confirmará la pulverización de la izquierda y el nuevo peso específico de Andrés Manuel López Obrador y de su nuevo partido. Tendremos que esperar el desenlace de Nuevo León para analizar la capacidad disruptiva de una candidatura independiente —en realidad un tránsfuga partidario—. El movimiento anulista habrá terminado en un desperdicio de energía social. El panorama se ve, en suma, sin mayores sorpresas.

El PRI no sufre un voto de castigo explícito. Pareciera que los males nacionales no están en las preocupaciones de los ciudadanos y que, en consecuencia, no pesaron en el razonamiento de voto. Los gobiernos priistas tendrán la tentación de pensar que van bien. La soberbia que los ha caracterizado probablemente se incremente. No corregirán sus malas políticas. Para qué cambiar el rumbo, si los electores los refrendaron. Su retroceso en la Cámara de Diputados no les afectará. Podrán escoger entre el PAN o el PRD para construir mayorías, en particular para la aprobación de los presupuestos. Todo parece indicar que el gobierno federal no sufrirá mucho en la segunda mitad de la administración.

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La sucesión en el PRI inevitablemente se detonará. Vendrá de la mano de los cambios inminentes en el equipo de gobierno. El gabinete será el escenario de la sucesión, debido a que los gobernadores con probabilidades para competir en el 2018 no habrán entregado buenas cuentas o habrán quedado políticamente inhabilitados después de las campañas electorales. El Presidente definirá a los posibles aspirantes presidenciales en el ajuste de su gobierno y en la opción que escoja para la dirigencia del PRI. Una sucesión adelantada y fuera de control es el mayor riesgo para el Presidente. Significaría un gobierno desvertebrado, con problemas importantes de ejecución, ensombrecido por la desconfianza interna. La derrota que no tuvo el PRI en el 2015 podría darse en el 2018 por la acumulación de conflictos sucesorios y por una división irreconciliable.

El futuro del PRD no es otro que impedir que Andrés Manuel López Obrador y Morena sean la única alternativa de izquierda. Mantendrán, por tanto, una relación funcional y pragmática con el gobierno y el PRI. Les significa recursos para sus gobiernos y apoyo político. Abandonar esa estrategia es quedar a la sombra del incansable y terco caudillo. Darán sus votos en el Congreso para conservar los beneficios de la cercanía. Se opondrán testimonialmente a las políticas que los alejen de su electorado. Bordarán en la narrativa de la izquierda responsable y dialogante. Es difícil prever el éxito de esa estrategia. Pero es justo lo que más anhela Morena: monopolizar el espacio de la oposición radical.

El PAN tendrá frente a sí la mejor coyuntura. Debe evitar dividirse y cuidar la renovación de sus dirigencias. Será la alternativa natural al PRI, la sensata y responsable, en la medida en que se defina y distinga claramente frente al gobierno. No cosechará un solo voto en la trinchera de la obstrucción o la protesta. Debe fijar claramente sus posiciones, apostarse públicamente a convencer y formular un proyecto convincente que ofrezca respuestas a la desigualdad, a la debilidad del Estado de derecho y a la deslegitimación social de la democracia. Debe tejer un acuerdo interno para conducir la selección del candidato a la Presidencia. Sentar en una mesa a los que tengan interés y posibilidades para convenir una ruta que permita al PAN crecer, sin rupturas y tensiones internas. Hacer política con sentido estratégico, pues.

2015 no alterará, al parecer, el escenario inercial. Todos siguen como empezaron. En la misma posición y circunstancia para la gran batalla de 2018.


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