Cuando de cambiar se trata

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Cambiar es un verbo que solemos utilizar  – en campañas electorales es muy recurrente – porque lleva implícita una provocación, un reto; porque cambiar es mudar, modificar, pasar de un estado de cosas a otro distinto, nos remite a una transformación. 

La palabra “vende” según los mercadólogos, y convence más o menos, dependiendo de quien la plantee. Sin embargo, muchas veces se olvida hacer hincapié en que se aspira a un cambio para mejorar. Y debiera subrayarse, porque se vive en una época en la que los políticos, particularmente, son aborrecidos por la comunidad, y referirse a su actuación va desde ignorarlos hasta mentarles madres y otros epítetos impronunciables.

Pero cambiar es una exigencia que NINGÚN GOBIERNO que se precie de respetar a la ciudadanía debe ignorar. La ausencia de confianza y de credibilidad en la autoridad NO ES ASUNTO MENOR. Hacer un alto y replantearse como se están haciendo las tareas de los gobernantes y como las están percibiendo sus destinatarios, es parte sustantiva de la función pública. ¿Hay o no hay vinculación entre la realidad y lo que atiende el servidor? Porque es ahí donde se acaban los asegunes y se confrontan los hechos como van.

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¿Cómo puede – por ejemplo – un gobierno pronunciarse a favor de la transparencia – con ley de por medio, ordenándola – y actuar en la opacidad? ¿Cómo pueden condenarse la corrupción y la impunidad en los discursos incendiarios, y estar inmersos en las dos, practicándolas y/o solapándolas? ¿Cómo puede hablarse de llevar desarrollo social a las comunidades más necesitadas, si lo único que se les ofrece es asistencialismo electorero? ¿Cómo creerle a un gobierno que protege a un grupo de pillastres, que le han robado a discreción a la hacienda pública, y sigue vivos y alimentándose del sistema, o viviendo como marajás con lo robado, sin que se les toque ni con el pétalo de una rosa?

¿Cómo explicarse la actuación de un gobierno que empuja una ley de protección a la vida de los toros, y entonces prohíbe las corridas, pero impulsa otra a favor de privar de la vida a un ser en ABSOLUTO ESTADO DE INDEFENSIÓN? Estoy refiriéndome a la congruencia, a la coincidencia entre el decir y el hacer.

¿Cómo puede haber respeto irrestricto a la libertad de expresión cuando el control a los medios de comunicación es férreo? Explicable en la época de Porfirio Díaz, pero inconcebible en pleno siglo 21: él era un dictador. ¿Cómo hablar de modernidad y avances en la educación, cuando no se tiene empacho en pasarse por debajo de las extremidades inferiores la reforma en la materia, y seguir actuando, como si esta no existiera? Pregunte a los maestros que sí lo son en toda la extensión de la palabra.

Esto provoca una desconexión profunda, una ausencia de empatía entre gobernantes y gobernados. La ausencia de este componente básico y ESCENCIAL para poder gobernar y administrar para TODOS, está a la vista. Hay un abismo de por medio entre unos y otros, y está afectando el desarrollo generalizado de nuestro País. La evidencia es contundente: bonanza para unos pocos y carencia para una multitud abrumadora. 

Los mexicanos debemos estar conscientes de que el cambio de este ejercicio del poder público huérfano de valores como son la justicia, la equidad, la participación, la inclusión, la solidaridad, SI ES ASUNTO NUESTRO. La concentración en el poder político y la dirección del Estado enraizada en la corrupción y la impunidad, han fracturado la gobernabilidad en el País. Nada más vuelva la vista al profundo sur, es tierra de nadie, a esto súmele la presencia feroz del crimen organizado. Asimismo, han facilitado la apropiación de  recursos y bienes a una minoría de la población, y con ello han dañado la base económica nacional y provocado el debilitamiento de la clase media.

La clase media juega un papel preponderante en este desafío al statu quo ¿Por qué? Porque es la más afectada en esta debacle. Las erráticas políticas económicas implementadas por el partido en el poder, la han ido desempoderado sistemáticamente, en todo sentido. En cualquier país del primer mundo, la clase media es abundante, pujante y exitosa. Recuperarla debiera ser prioridad para el Gobierno.

El Gobierno tiene que asumir su responsabilidad para redimensionar su papel en el seno de la comunidad, pero nosotros también. En alguna parte leí que los límites de nuestra conciencia definen nuestro mundo, conozcamos la nuestra, es el primer paso para producir un cambio de gran impacto social. Es URGENTE


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