domingo, mayo 17, 2026
Inicio DeVotos Pánico en Morena: «Tráiganlos pa’cá para que no suelten la sopa en...

Pánico en Morena: «Tráiganlos pa’cá para que no suelten la sopa en EU»

0
7

¡Órale, qué nervios! El pánico se apoderó de Morena como cuando al coyote se le aparece el correcaminos con una dinamita en la mano. El general en retiro Gerardo Mérida Sánchez, exsecretario de Seguridad de Sinaloa bajo el gobierno de Rubén Rocha Moya, se entregó voluntariamente en Arizona y ya anda en Nueva York declarando «no culpable» mientras enfrenta acusaciones fuertes: recibir más de 100 mil dólares mensuales de Los Chapitos a cambio de avisos, protección y vista gorda a los laboratorios de fentanilo.

Lo curioso es que en México no tiene ni una sola acusación formal en su contra. Cero. Ni un papelito. Y justo por eso, varios legisladores de Morena, como el senador Saúl Monreal y la senadora Imelda Castro, andan exigiendo a grito pelado que el gobierno mexicano pida su extradición inmediata. ¿Para qué? Para que «responda ante la justicia mexicana» y fortalezca las investigaciones de la FGR. Suena bonito, ¿verdad? Pero cualquiera que tenga dos dedos de frente huele el miedo: temen que el general, allá en tierras gringas, suelte la sopa completa y nombre a todos los que formaban parte del supuesto entramado de complicidades en Sinaloa.

Es el clásico «mejor aquí, donde controlamos el guion». Porque si Mérida empieza a cooperar con los yanquis, podría armarse la de Dios es Cristo y salpicar desde el gobernador con licencia hasta quién sabe qué otros personajes del partido. Mientras tanto, en México le dan amparos y suspensiones como si fueran dulces.

El sarcasmo del asunto es que Morena, que tanto presume de soberanía y «que no nos vengan a decir cómo hacer las cosas», ahora quiere traer al tipo de vuelta para que no cante donde no debe. ¿Defensa de la justicia nacional o puro instinto de supervivencia política? El pueblo no es pendejo y ya huele a chamusquina.

-Publicidad-

Al final, este circo solo confirma lo que muchos sospechaban: cuando las cosas se ponen calientes de verdad, hasta los que gritaban más fuerte por la «cuarta transformación» prefieren que los problemas se resuelvan en el extranjero… o al menos, bien controlados en casa.

Que tiemblen los que tengan cola que les pisen.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí