¿138 X 1?

0
431

Por: Diego Fernández de Cevallos

Hace dos décadas apoyé —como pude— la construcción del Aeropuerto Intercontinental de Querétaro, obra que se debe, en buena parte, al entonces gobernador panista Ignacio Loyola Vera, gobernante probadamente honesto.

Cuando se discute sobre el de Texcoco y el de Santa Lucía, recordemos lo que hace 20 años hicieron la inteligencia, la voluntad y la decencia del gobernante, su equipo y la sociedad queretana.

  • En el año de 2002 el gobierno panista de Querétaro compró 672 hectáreas, y pagó por ellas 105 millones de pesos.
  • El 12 de julio de ese año se inició la obra civil del actual aeropuerto.
  • A tan solo 15 meses, en septiembre de 2003, se terminó dicha obra, con un costo de 547 millones de pesos.
  • La erogación por el terreno y la obra civil fue de 653 millones de pesos, que traída a valor presente es de aproximadamente 1,450 millones de pesos.
  • Tiene una pista de 4.2 kilómetros de largo, 45 metros de ancho, cubierta de concreto hidráulico y armazón de acero (con márgenes de seguridad) igual que la zona de rodamiento de los aviones.
  • Cuenta con un total de 57 posiciones (18 comerciales, 3 con pasillos, 35 remotas de aviación general, 4 de carga, y 2 plataformas de FBO).
  • Su Torre de Control tiene una altura de 42 metros.
  • Su capacidad es de 25 operaciones por hora.
  • Su capacidad en salas de pasajeros y diversos servicios ha sido suficiente.
  • Su estacionamiento es para 628 automóviles.
  • La obra civil, repito, se hizo en tan solo 15 meses.

Ciertamente el aeropuerto de Querétaro y el que está en construcción en Santa Lucía tienen muchas diferencias (entre ellas los mayores costos que tendrán, en ésta, las aerolíneas y los usuarios, y los riesgos de accidentes) sin embargo, hago el siguiente cálculo:

-Publicidad-

Si, según el gobierno, la cancelación del de Texcoco costó 100,000 millones (para “indemnizar” a los que sin pruebas y sin castigo acusó de “corruptos”), y el de Santa Lucía implicará una erogación que frisa en los 100,000 mil millones (sin contar el costo del predio y de las vías de acceso), eso implica que el capricho de su Alteza Pequeñísima (también conocido como Tartufo) nos costará, por lo menos, 200,000 millones de pesos; cantidad con la que se podrían construir 138 aeropuertos como el de Querétaro (con todo y terrenos, y a valor presente). Si cada uno de éstos tendría capacidad de 219,000 vuelos anuales, la suma de los 138 nos daría 30 millones de operaciones… y —dicen— que el de Santa Lucía tendrá capacidad para sólo 20 millones.

Los ciudadanos requerimos información veraz y opiniones fundadas, para no errar en nuestras valoraciones, no importa que muchos, carentes de toda dignidad, solo vomiten ante cualquier atraco: ¡es un honor estar con Obrador!


There is no ads to display, Please add some

Deja un comentario