¡Ay, mi México! Otra vez la presidenta Claudia Sheinbaum tuvo que salir a aclarar lo que ella misma propuso. Esta vez le tocó a Guadalupe Taddei, presidenta del INE, poner el dedo en la llaga. Taddei rechazó de manera clara y contundente que el Instituto tenga que crear una comisión para andar de intermediario con las autoridades de seguridad revisando candidaturas. Dijo, con toda razón, que el INE no puede convertirse en juez y parte de la contienda política. Su chamba es organizar elecciones, no andar de detective de narco-candidatos.
Pero la jefa del Ejecutivo no se quedó callada. “Está entendiendo mal la propuesta”, soltó Sheinbaum con esa cara de “yo sé lo que quise decir”. Según ella, la comisión solo sería un canal de información confidencial entre partidos y dependencias de inteligencia. Nada de que el INE decida quién sí y quién no. Pura coordinación, dice.
El problema es que estos enredos ya se están volviendo costumbre. Primero fue una cosa, luego otra, y al rato tiene que salir a “aclarar” porque la interpretación no le gustó. Y todo esto mientras el país sigue digiriendo las acusaciones de Estados Unidos contra gobernadores y funcionarios de su propio partido. El timing es tan malo que hasta parece chiste.
Taddei no se anda con rodeos: meter al INE en estas revisiones de integridad pone en riesgo su neutralidad. Imagínense al árbitro electoral recibiendo informes de inteligencia y luego los partidos decidiendo si les conviene o no el candidato “de riesgo”. Suena a que alguien quiere lavarse las manos y que otros carguen el muerto.
Al final, uno se queda con la sensación de que más que blindar el proceso, lo que buscan es blindar candidaturas propias sin que se note mucho. Mientras tanto, Taddei defiende el terreno del INE como puede, aunque en este gobierno eso ya parece deporte de alto riesgo.
La neta: si hasta la presidenta del INE tiene que corregir la plana a la Presidenta de la República, es porque algo no está bien planteado desde el principio. Y los mexicanos, que ya estamos hasta la madre de promesas y aclaraciones, solo esperamos que en 2027 no nos salgan más sorpresas de las que ya tenemos.





























