La crisis de seguridad en México muestra un giro inesperado que redefine el debate político actual. Durante los primeros 599 días del gobierno encabezado por Claudia Sheinbaum, el país acumuló un total de 40,681 homicidios dolosos, lo que equivale a un promedio de 68 crímenes cometidos cada día. Aunque la cifra absoluta sigue siendo sumamente alarmante, este indicador representa una reducción del 33% en comparación con el mismo periodo inicial del sexenio de Andrés Manuel López Obrador, cuando se contabilizaron 60,932 asesinatos.
Los datos provienen del más reciente informe detallado de la consultora TResearch, titulado «La Guerra en Números», con corte al 23 de mayo de 2026. Este reporte técnico compila de manera sistemática las cifras históricas provistas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) junto con los reportes diarios emitidos por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Las estadísticas reflejan una tendencia descendente que empieza a distanciar los resultados de la gestión vigente frente a las administraciones del pasado.
El análisis pormenorizado del año en curso profundiza esta tendencia a la baja de manera visible. Entre los meses de enero y mayo de 2026, las fiscalías del país reportaron un total de 6,933 homicidios en todo el territorio nacional, promediando 52 casos al día. Esta cifra contrasta significativamente con los 12,233 asesinatos registrados durante el mismo lapso del año 2025, lo que marca una caída del 43% en la incidencia de este delito en una comparativa anual directa.
A pesar de este decremento en el promedio federal, el mapa de la violencia letal se mantiene focalizado con fuerza en regiones específicas del país. En el transcurso de este gobierno, el estado de Guanajuato se posiciona firmemente a la cabeza como la entidad federativa más violenta de la República Mexicana, acumulando 4,453 homicidios. Detrás de este territorio se ubican el Estado de México, con un registro de 3,002 casos, y Chihuahua, que documenta 2,969 víctimas mortales.
En la otra cara de la moneda, el informe estadístico resalta a aquellas entidades que consiguieron blindar la seguridad de sus habitantes. Yucatán se ratifica una vez más como el estado más pacífico de México, reportando la mínima cantidad de 64 homicidios en el actual periodo presidencial. Le acompañan en este renglón positivo los estados de Durango, con apenas 106 casos confirmados, y Coahuila, que registra 142 crímenes acumulados.
Al contrastar la evolución histórica de las últimas décadas, el sexenio completo de López Obrador concluyó como el más sangriento con 202,336 homicidios totales (95 diarios), superando a Enrique Peña Nieto que registró 156,066 y a Felipe Calderón con 120,463 asesinatos. Para la opinión pública y los analistas de la política mexicana, los nuevos indicadores abren un debate necesario sobre la continuidad de los programas de pacificación del país y la efectividad de las actuales estrategias policiales en los 1,592 días restantes de la actual administración federal.






























