«Salud muerta» y «Atando cabos»: los hospitales de Tekax y Ticul en Yucatán

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«Salud muerta» es el título de un reportaje que la semana pasada presentó Denise Maerker en su Programa Punto de Partida cerca del abandono y altos riesgos en el que se encuentra la salud de más de 150 mil yucatecos por falta de atención médica en hospitales de segundo nivel, comprometidos hace cerca de una década, pero que hoy no son más que obras negras en total abandono, en proceso de derrumbe y sujetos a saqueo.

El equipo de Punto de Partida asistió al sitio donde se abandonó en su totalidad el hospital de segundo nivel en Tekax y también al lugar donde se construyó poco más que un cascarón para el de Ticul. Las imágenes son desoladoras, pues no hay un solo trabajador y ya es evidente el robo de los materiales abandonados en esas obras. En las cercanías se ve a mucha gente necesitada de atención médica.

Sobre la base de entrevistas a profundidad con personas de todas las edades y múltiples padecimientos, el reportaje deja claro que los habitantes del sur del estado enfrentan grandes dificultades físicas y económicas para asistir a los hospitales en Mérida, pues las promesas hechas por Ivonne Ortega Pacheco, en las que aseguraba que la salud era la prioridad de su gobierno, se esfumaron cual humo de leña.

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La negligencia, la deficiente planeación, la mala administración, el desvío y uso indebido de recursos, y la falta de honestidad tiene a cientos de miles de yucatecos en grandes riegos de salud. El gobierno federal destinó más de 119 millones de pesos para que se construyera el hospital de Tekax, en el que la administración anterior había invertido poco más de 52 millones de pesos, que ya había avanzado en gran medida y para el cual dejó 11 millones adicionales. Actualmente esta obra está totalmente abandonada y deja a más de 40 mil habitantes de la zona, la mayoría de origen maya, sin atención médica no sólo urgente sino, a menudo, básica. Únicamente pueden recurrir a una clínica de primer nivel construida hace más de 30 años que a menudo carece de médicos y fármacos.

Peor, el actual gobierno del estado no ha invertido un solo peso ya sea en el hospital de Tekax o en el que, con irresponsabilidad, inició Ivonne Ortega a solo 45 minutos del de Tekax, en Ticul, y que también se encuentra totalmente abandonado.

En el programa de radio «Atando cabos», Denise Maerker entrevistó a Ortega Pacheco y abundó en la situación de los hospitales abandonados. Dos de las inquietudes centrales: ¿por qué construir un hospital de segundo nivel a solo 45 minutos del elefante blanco en Tekax, y por qué someter el proyecto del hospital de Ticul a un contrato de servicios privados, que compromete los recursos del estado durante los próximos 25 años? Y ¿por qué la exgobernadora decidió hacerlo a solo un mes de concluir su administración?

Dudas quedan todas; las respuestas son evasivas, no concluyentes, sujetas a debate. Lo peor: miles de yucatecos quedan en total desolación, pues las necesidades de salud en el estado son enormes: hay alta incidencia de diabetes, obesidad, tumores, alta presión arterial y discapacidad, entre otras afecciones.

Habría que sumar la desilusión frente a la promesa de que la salud sería la prioridad del Gobierno del Estado.

Lo cierto es que todo ello es una violación a dos de los derechos más sagrados de los seres humanos: la vida y la salud. También una traición a los deberes de todo gobernante y un hueco más en las ilusiones y esperanzas de la gente.


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