Reflexiones sobre la Cruzada contra el Hambre

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Con base en datos del Consejo Nacional de la Política de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) y cifras oficiales de la administración pública federal, un documento elaborado por los investigadores del Instituto “Belisario Domínguez” del Senado de la República informó sobre la evolución de la Cruzada Nacional contra el Hambre (CNCH), anunciado por el Gobierno federal como el eje central de la política social de la actual administración para atender a los pobres extremos con carencia de acceso a la alimentación.

La CNCH empezó a operar el 22 de enero de 2013, cuando se publicó el Decreto Presidencial por el que se estableció el Sistema Nacional para la Cruzada contra el Hambre (SinHambre), pero su operación se formalizó el 30 de abril de 2014, con la publicación en el Diario Oficial de la Federación (DOF) del Programa Nacional México sin Hambre 2014-2018 (PNMSH).

En este programa se sistematiza la estrategia general que orienta las acciones y programas sociales para alcanzar los objetivos, las metas y los indicadores de la Cruzada, así como la continuidad de ésta.

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Sin embargo, los objetivos del Programa Nacional México sin Hambre 2014-2018 muestran cambios respecto de lo establecido en el Decreto de la Cruzada. En particular sobresalen las modificaciones a la redacción del segundo objetivo general, el cual inicialmente decía: “Eliminar la desnutrición infantil aguda y mejorar los indicadores de peso y talla en la niñez”. El programa señala ahora: “Disminuir la desnutrición infantil aguda y crónica, y mejorar los indicadores de peso y talla dela niñez.

Una buena noticia es que se reconoce que la desnutrición es aguda y “crónica”; la mala noticia es que ya no se tiene el objetivo de erradicar la desnutrición infantil sino, solamente, de disminuirla.

¿Y cómo podría ser de otra manera, con los pobres resultados económicos que ha tenido el Gobierno federal en los tres años que van de su administración?

Por otra parte, el documento del IBD recuerda que en 2012, según información de Coneval, 11.5 millones de personas se encontraban en situación de pobreza extrema y 27.4 millones enfrentaban inseguridad alimentaria severa o moderada.

Estas estimaciones fueron retomadas por el Gobierno federal para instrumentar la Cruzada contra el Hambre, orientada a las personas en condiciones de pobreza extrema y con carencia alimentaria, las cuales sumaban 7.01 millones.

El hecho de que esta estrategia de política pública proponga atender únicamente a 61 por ciento de los 11.5 millones de pobres extremos ha generado diversas críticas, puesto que excluyó a 4.5 millones de mexicanos que enfrentan condiciones de vida igualmente críticas: es población que no cuenta con los ingresos monetarios para adquirir una canasta alimentaria básica al mes y con tres o más carencias sociales.

En la primera etapa de la Cruzada se seleccionaron 400 municipios prioritarios, donde se implementaría inicialmente la estrategia. La falta de claridad de los criterios utilizados para la selección llevó a que algunos especialistas en el tema señalaran que la selección tenía tientes electorales y que algunos de los municipios incluidos no cumplían con los criterios de pobreza extrema y carencia alimentaria, mientras otras demarcaciones que si los cumplían no recibieron los beneficios de la estrategia pública.

En 2014 se añadieron 612 municipios, con lo que se alcanzó a mil 012 demarcaciones y 4.2 millones de población beneficiaria con alguno de los 56 programas sociales que incluyen responsabilidades relacionadas con la Cruzada. Entre los municipios en donde funciona la CNCH están 27 ciudades capitales y las 16 delegaciones del Distrito Federal, lo cual muestra la gravedad de la pobreza extrema y la carencia alimentaria en el país; afecta tanto a las principales áreas urbanas como a la población dispersa en las zonas rurales.

Según la última información de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), en 2015, la Cruzada cubrirá a los 7.01 millones de personas que integran la población objetivo para que ello ocurra, puesto que falta muy poco para que finalice el año y se tendrían que incorporar mil 445 municipios y cerca de 2.8 millones de personas, es decir, 40.8 por ciento de la población objetivo inicial.

Como se ve, a dos años y medio de haberse instrumentado la estrategia “emblemática” de la política pública federal; aún se siguen haciendo adecuaciones a su diseño, cambios que no están documentados y que generan vacíos y contradicciones en la información oficial. Los avances son difíciles de valorar por la falta de indicadores y la Encuesta Panel para el Monitoreo de Indicadores de la Cruzada, realizada por el Coneval, solamente recupera información de los 400 municipios incorporados inicialmente en esta estrategia. Por tanto, es muy dudoso que las evaluaciones parciales del programa puedan extrapolarse al total de las mil 012 demarcaciones en que se está instrumentando actualmente la Cruzada contra el Hambre.


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