En redes sociales corre como río de chat: el INE ahora es, de facto, “oficialista 4T”. La elección de tres nuevos consejeros electorales ha prendido las alarmas en grupos de Facebook, foros de X, grupos de WhatsApp y hasta de TikTok. La terna —Arturo Manuel Chávez López, Frida Denisse Gómez Puga y Blanca Yassahara Cruz García— entrará al Consejo General del INE para el periodo 2026‑2035, y versiones que circulan en redes aseguran que con estos nombramientos Morena y sus aliados consolidarán mayoría funcional en el árbitro electoral. Lo que aún no está confirmado oficialmente como “golpe de gobierno”, para muchos usuarios de redes ya suena a “juego arreglado”.
Una de las figuras más comentadas es Arturo Chávez, nuevo consejero y ex funcionario cercano a Claudia Sheinbaum desde su etapa como jefa de gobierno. En artículos informativos se recuerda que Chávez fue asesor en Regulación y Políticas Públicas, y luego llegó a dependencias de ciencia y tecnología en el gobierno federal. Pero en redes se añade color: usuarios de X subrayan que Chávez ha sido candidato perredista y colaborador de la presidenta, y que en sus publicaciones en redes sociales alaba constantemente a Andrés Manuel López Obrador y a otros candidatos de Morena. Para muchos, eso cruza la línea de “experto neutral” y se mete en el terreno de “operador político dentro del árbitro”.
Abajo de cada nota sobre el INE, estallan comentarios como “ya confirmaron el INE‑Morena”, “consejeros de perfil guerrillero”, “aquí no se va a descarrilar el tren 4T”. Algunos cibernautas cargan screenshots de tuits de Chávez celebrando triunfos de Morena, entregas de obras del gobierno federal o discursos de la presidenta, y lo usan como prueba de que su imparcialidad es dudosa. Otros replican que “todos vienen de algún partido”, pero insisten en que el problema es que, en el INE, los imparciales deben parecerlo ante el mundo, no solo decirlo en un currículum.
En contra, hay quienes defienden la calidad técnica de los profiles: se menciona que Chávez obtuvo un puntaje casi perfecto en el examen de conocimientos para consejero, y que la terna fue impulsada por una mayoría calificada en la Cámara de Diputados. Sin embargo, también circulan dudas no confirmadas: se habla de que, en el antecedente más oscuro que algunos usuarios recuperan, uno de los aspirantes habría sido profesor de un hijo de un gobernador morenista, lo que levanta sospechas de “red nepótica” dentro del propio sistema. Nada está probado, pero en redes se repite como si fuera dato oficial.
Lo que más indigna a los usuarios es la sensación de que el INE ya no es un árbitro, sino un “operador silencioso del régimen”. Comentarios como “¿y si le dan giro a la ley electoral cuando Morena pierda?” o “prepárense para elecciones ‘legales’ pero a la medida” se vuelven recurrentes. También hay sospechas, sin confirmación, de que Morena sacrificará algunos nombres fuertes para evitar conflictos legales, pero que en el fondo se quedará con el control político del organismo hasta 2035.
Aunque gran parte de lo que circula son versiones, rumores y enojos de comentarios, el mensaje es claro: la gente ya no ve al INE como “caja negra neutral”, sino como un eslabón más de la batalla política. Y eso, más allá de si es verdad o solo paranoia de redes, ya es un problema político serio.




























