Matrimonio igualitario: ¿decisivo en el voto?

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Uno de los temas opacados por los triunfos opositores el pasado 5 de junio, es el que relaciona los resultados obtenidos en Aguascalientes –como el ejemplo más sonado de esto que comentamos– con el impacto de la iniciativa enviada por Enrique Peña Nieto para que sea aceptado en el ámbito nacional el matrimonio igualitario. Sin ser un asunto debidamente discutido, vale la pena revisar que tan cierto puede ser lo que algunos afirman.

Matrimonio o unión

El tema de los matrimonios entre personas del mismo sexo ha generado alguna polémica en el escenario nacional. Desde la mención de que no se puede llamar matrimonio, porque eso está reservado a la pareja hombre-mujer, pues se considera un tema de procreación y las primeras iniciativas hablaban de sociedad de convivencia, hasta el rechazo de sectores –como la iglesia católica– a este tipo de iniciativas que modificarían el marco legal.

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        El hecho de que un mandatario de extracción priísta haya presentado una iniciativa para que en el ámbito federal sea reconocido el matrimonio igualitario, ha generado también un debate acerca de si se debe o no aprobar este tipo de ideas para modificar el código civil –y las verdaderas motivaciones que están detrás–, además de la sorpresa de que se trata de una reforma que promueve un gobernante tricolor.

         De entrada, el PRI no se había pronunciado por este tipo de iniciativas, pues era el PRD el partido que las promovía como sucedió en la Ciudad de México. Morena también ha reconocido su interés por discutir este tema.

         De los demás partidos, poco se ha escuchado, aunque los ojos de muchos se han volteado hacia el PAN por tratarse del instituto político cuyos militantes se han mostrado contrarios a este asunto, pero con la salvedad de que en estos momentos al interior del mismo se debate si se debe continuar con la línea del humanismo político –inspirado en la doctrina social de la Iglesia Católica– o dar un giro para ser una fuerza política de corte liberal.

         El asunto de la legalización de la marihuana no ha hecho sino poner al descubierto estas contradicciones, pues en tanto algunos legisladores se opusieron a esto, el senador Roberto Gil presentó una iniciativa en este sentido, lo que generó hasta rechazo de algunos de sus compañeros legisladores.

         Ahora, la posición del panismo ha sido discreta respecto a lo del matrimonio igualitario, pero el candidato ganador a la gubernatura de Aguascalientes, Martín Orozco, declaró que el rechazo de los votantes de la entidad con ese asunto influyó en el resultado.

         También la Iglesia Católica se ha pronunciado en contra y pidió que no se les diera el sufragio a los candidatos identificados con esta iniciativa. La campaña que busca que la propuesta de Peña Nieto se mantenga en la congeladora legislativa, promovida desde los púlpitos, promete insistir hasta alcanzar su objetivo.

         Ahora bien, como en otros asuntos de naturaleza parecida, el matrimonio igualitario genera antipatías y simpatías por igual. Es de esos temas que no se discute a fondo por evitar una confrontación o por ideas ya establecidas que no permiten abordar las bondades o riesgos de propuestas como esta.

         Es por eso que varios actores políticos han evadido abordar este tópico –o cuando lo hacen es con vaguedades–, que pudiera servir para alcanzar una acuerdo en beneficio de un sector social.

         Insistir que la promoción del matrimonio igualitario es un incentivo para no votar por el PRI en Aguascalientes, sólo refleja un análisis simplista, en un contexto en el que la bandera de la anticorrupción pesó más en el ánimo de los votantes. Pero esto fue sólo un episodio de una novela acerca de la cual falta para conocer su conclusión.

         El siguiente capítulo de esta historia lo tendremos en la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México, en donde sectores ligados a la izquierda buscarán que este tipo de asuntos queden plasmados en la nueva carta magna, en tanto el PAN buscará que esto no suceda.

         La discusión, lamentablemente, se dará a partir de posiciones irreductibles que no admitirán contrarréplica y serán más del tipo moral, por lo que no será fácil llegar a acuerdos –además de que pudiera ser un tema que afecte las posibles alianzas entre el PAN y el PRD para las elecciones de 2017 y 2018–, con todo lo que eso implica en materia de protestas callejeras.

         En tanto, seguiremos siendo una sociedad que ha cancelado las posibilidades de diálogo consigo misma, pues en este como en otros temas el debate informado y responsable cede su lugar a la postergación de soluciones, por más que se diga que esto sólo beneficia a una minoría.

Del tintero

Y de las campañas electorales pasamos a las campañas judiciales, pues el PRI va a impugnar todas las elecciones en las que perdió. Parece que dicho partido no se ha dado cuenta que el voto de castigo fue en su contra y llevar a tribunales sus derrotas puede hacer crecer el rechazo en su contra. Es tiempo de cambiar de manual electoral para el tricolor, pues el tiempo dejo de ser su aliado y la campaña 2017 ya está tocando a la puerta.

 

Twitter: @AReyesVigueras


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