La voz de Francisco

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Habló de corrupción, de violencia, de narcotráfico, de inseguridad, de migración, de los pueblos indígenas, de la pobreza y del trabajo.

La visita del Papa ha sido uno de los eventos más y mejor cubiertos por la prensa nacional. Hemos visto traslados, discursos, reuniones, comentarios, críticas y transmisiones prácticamente a todas horas, el fenómeno ha dejado demasiada información y el reto del observador es separar todo aquello que sea de fondo de lo que sea de forma.

El Papa Francisco ha sido un verdadero transformador de la Iglesia, es un líder carismático y ha retomado la vocación misionera del Papa Juan Pablo II. Su labor al frente de la institución es atípica, se ha mantenido al margen de muchas conductas que se podrían calificar de tradicionales, ha promovido la sencillez en el clero y aquí en México fue bastante duro en su mensaje a los Obispos.

En el ámbito que más le atañe a la política, que es el objeto de este espacio, me permito citar algunas de sus palabras:

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  • “La experiencia ‎nos demuestra que cada vez que buscamos el camino del privilegio o beneficios de unos pocos en detrimento del bien de todos, tarde o temprano, la vida en sociedad se vuelve terreno fértil para la corrupción, el narcotráfico, la exclusión de las culturas diferentes, la violencia e incluso el tráfico de personas, el secuestro y la muerte, causando sufrimiento y frenando el desarrollo”.
  • «No se permitan caer en una de las armas preferidas del demonio: la resignación, y ¿qué le vas a hacer, la vida es así?, no permitamos eso […] Una resignación que no solo nos atemoriza, sino que nos atrinchera en nuestra sacristía y aparentes seguridades. Una resignación que no solo nos impide anunciar, sino que nos impide alabar. Nos quita la alegría, el gozo, de la alabanza”.
  • «Una tierra que no tenga que llorar a hombres y mujeres, a jóvenes y niños que terminan destruidos en las manos de los traficantes de la muerte”.
  • «La precariedad no sólo amenaza el estómago, y eso ya es decir mucho, sino que puede amenazar el alma, nos puede desmotivar, sacar fuerza y atentar con caminos o alternativas de aparente solución pero que al final no solucionan nada».
  • «Donde no haya necesidad de emigrar para soñar, donde no haya necesidad de ser explotado para trabajar».

Existen medios que dicen que el Papa suavizó su mensaje pero en lo personal no lo creo. La oratoria y escritura de los Pontífices siempre es críptica, no habla de personas en específico ni para sentenciar. Es muy claro lo que dice y que conoce muy bien la situación de nuestro país.

Habló de corrupción, de violencia, de narcotráfico, de inseguridad, de migración, de los pueblos indígenas, de la pobreza y del trabajo; si alguien esperaba que cuando hablara de corrupción señalara al Presidente por su Casa Blanca o si cuando habló de narcotráfico esperó que lo felicitara por la recaptura del Chapo, más bien es alguien ingenuo que no tiene mucha idea de las formas. Por otro lado, en la decisión de no recibir a los padres de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa veo mucho sentido común; podrá ser un caso muy representativo y muy trascendente pero en México hay muchas víctimas que no hacen de sus casos causas políticas.

También es importante mencionar que no concuerdo con todos aquellos que hablan de la participación del Presidente y de otros funcionarios públicos como un ataque al Estado Laico. Para la tradición del PRI y para su base podrá ser muy incongruente ver a sus afiliados en una misa del Papa y sin duda es un acto de incongruencia pero es incongruencia personal, no tiene que ver con romper el Estado Laico ni mucho menos con cometer una falta a ninguna ley.

La voz de Francisco fue clara y contundente. No dejó de señalar los grandes retos de nuestra época y su mensaje llegó a millones de mexicanos que necesitan la paz y la esperanza con la que van cargadas todas sus palabras.


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