Las cifras oficiales de febrero de 2026 han sacudido el tablero político y migratorio: las detenciones en la frontera sur de Estados Unidos han caído a niveles que no se veían en años. Con apenas 9,621 arrestos reportados en el último mes, el flujo migratorio irregular parece haber entrado en una fase de enfriamiento drástico bajo la nueva administración de Donald Trump, marcando un contraste abismal con los picos registrados en el pasado reciente.
Este descenso no es un hecho aislado. En lo que va de 2026, las cifras mensuales se han mantenido consistentemente por debajo de la barrera de las 10 mil detenciones. Si comparamos estos datos con los primeros 12 meses del gobierno de Joe Biden (enero 2021 – febrero 2022), donde se acumularon más de 2.3 millones de arrestos, la reducción actual es superior al 90%. Incluso frente al primer mandato de Trump, el ritmo de detenciones actual muestra una tendencia a la baja aún más pronunciada.
Para México, estas estadísticas tienen un peso particular. El informe revela que el 77% de los detenidos en febrero fueron ciudadanos mexicanos, sumando 7,429 personas. El resto del flujo se divide principalmente entre guatemaltecos (7%), hondureños (4%) y salvadoreños (2%). En el contexto del sexenio de la presidenta Claudia Sheinbaum, ya se contabilizan 217,019 mexicanos detenidos en la frontera norte, una cifra que, aunque significativa, palidece ante los más de 3.2 millones de connacionales interceptados durante la administración de Andrés Manuel López Obrador.
El perfil de quienes intentan cruzar también es revelador: nueve de cada diez detenidos son adultos que viajan solos. Las familias apenas representan el 4.5% de los casos, mientras que los menores no acompañados constituyen el 5% del total capturado por la Patrulla Fronteriza. Estas cifras sugieren un cambio en la dinámica de movilidad, donde el riesgo parece ser asumido mayoritariamente por individuos y no por núcleos familiares.
Expertos y analistas políticos ya debaten las causas de este desplome. ¿Se trata de un éxito de las políticas de contención o de un efecto disuasorio ante el endurecimiento del discurso en Washington? Mientras las detenciones se mantienen en mínimos históricos para esta década, el fenómeno migratorio sigue siendo el epicentro de la agenda bilateral, obligando a las autoridades mexicanas a recalibrar su estrategia frente a una frontera que, al menos en las estadísticas, parece estarse cerrando.






























