Don Luis H. Álvarez (1919 – 2016)

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 “Nada eleva más al hombre que hincar la rodilla ante Dios, pero nada lo degrada más que arrodillarse ante la injusticia”
Luis. H. Álvarez.

Esta frase retrata muy bien a un ser humano histórico, a un mexicano ejemplar, a un demócrata que luchó contra todo tipo de injusticia, siempre basado en la honestidad y una vida ejemplar.

Don Luis nace en Camargo, Chih. Empresario, ciudadano con grandes inquietudes de igualdad y democracia con justicia, su apacible vida familiar y empresarial la deja atrás por buscar un México libre, un México demócrata, un México de oportunidades y de justicia.

Hablando de lo que se debería buscar para los ciudadanos mexicanos mencionaba que “Solo podemos cambiar para bien y ser factor de cambio si sabemos quiénes somos, qué somos y que queremos” Nos enseñaba no solo de palabra, siempre predicó con el ejemplo, con la congruencia del decir y el hacer, viviendo intensamente la filosofía humanista y en el Partido Acción siendo un faro que ilumina el camino de la militancia.

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No pretendo ahora ser un historiador de Don Luis, para eso hay gente más preparada, pero sí dar el testimonio del ser humano que tuve el gusto de conocer hace más de 20 años y del cual pude aprender mucho, sí dejar en claro el testimonio de su entrega por el Bien Común, de la persona capaz de defender sus principios e ideales, siendo éstos el motor de su vida.

Nunca buscó anteponer su comodidad y beneficio personal sobre el Bien Común, apoyado por su gentil esposa Doña Blanquita caminó en la difícil ruta de la búsqueda de la democracia y el rescate de la ética política, para que se respetara la dignidad de la persona humana, las veces que fue candidato es porque se le buscó, no por apetitos personales, las anécdotas que nos platicaba con Blanquita cuando lo invitan y acepta generosamente la candidatura a la Presidencia de México la hace en un momento difícil para la Nación e imposible de ganar, pero él no se rajó.

Un pionero en la defensa de la voluntad ciudadana para el respeto del voto, fue pionero en la resistencia civil pacífica, eso sí era una realidad de defensa.

Nunca dejó de trabajar, nunca bajó los brazos, siempre estuvo activo y lúcido para llevar a cada rincón de México su palabra, su testimonio, su enseñanza, por eso y otras razones de su calidad humana, de su trabajo político en cargos de elección popular o cargos partidistas en favor de México, el Senado lo reconoce y en 2010 le otorgan la Medalla Belisario Domínguez.

Entre 2011-2014 tuve la oportunidad de estar más cerca de Don Luis, tuve la oportunidad de verlo participar en apoyos a las campañas políticas, de apoyar y aconsejar a quien buscara su guía, de verlo debatir, de admirar su fortaleza, ya con más de 9 décadas de vida, sin olvidar ni separarse de su familia y su amada e inseparable esposa Blanquita, se daba tiempo para laborar por México.

En 2012 organicé un equipo de capacitación para la militancia del panista, hablar y promover la ética panista, con 10 militantes se redactó un documento, que fue publicado en un libro de la Visión Humanista del Siglo XXI tomo II, y Don Luis tuvo una participación en el trabajo de meses como un chamaco de 20 años, su dinamismo y fortaleza nos enriquecieron.

Cuando realizamos las giras de capacitación por todo México, contra su voluntad, no le permitimos viajar tanto, pero nos grabó un video que en cada conferencia lo usamos, para que aprendieran los viejos y los jóvenes panistas no solo de las palabras sino del ejemplo en vivo de Don Luis.

Por su vida, por su ejemplo de hombre, esposo, padre de familia, político y mexicano ejemplar, Gracias Don Luis.

Tomás Trueba Gracián


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