Basura electoral

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En la temporada electoral que ha iniciado en la capital del país, tanto en los procesos internos para la selección de candidatos como en la propia contienda constitucional, los candidatos tienen la obligación de actuar con mucha más responsabilidad que nunca. No se pueden ignorar los niveles de descrédito, desconfianza y mala imagen que enfrentan los partidos políticos y sus representantes ante la ciudadanía.

En pocas palabras, el gran reto que tenemos es no generar basura electoral de ninguna especie, ni en discursos sin contenidos que sólo saturan ni con promesas vanas, falsas o imposibles de cumplir y, por supuesto, ni con el horror visual del paisaje de los miles de pendones, mantas, pósteres y toda clase de productos de campaña, que no son más que basura para la ciudad.

Mal harán quienes buscan representar a la ciudad en las distintas posiciones de gobierno delegacional o legislativas, si comienzan por afectar con su propaganda el espacio público, arbolados, áreas verdes, o los bienes que integran el patrimonio urbanístico- arquitectónico de la ciudad, y por ignorar que en el Distrito Federal no necesitamos más basura, ya que se generan cerca de 12 mil 816 toneladas diarias de residuos sólidos urbanos, entre 1.3 y 1.8 kilogramos diarios por persona.

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Por ejemplo, en el año 2012, según cifras oficiales, se generaron dos mil 500 toneladas de plástico para la fabricación de pendones, mantas y propaganda, entre otros artículos de promocionales.

Me sumo y respaldo movimientos y campañas como la de @QuitaUnAnuncio, en la cual, como ciudadanos organizados, buscan hacer valer la normatividad e impedir que la basura electoral se desborde. No solamente debemos estar vigilantes de que la propaganda electoral se desborde en el espacio físico en el que se coloca, sino que los materiales con los que se elabora deben ser reciclables.

Los legisladores locales de Acción Nacional buscaremos actuar en congruencia con nuestra propuesta aprobada en 2014, que consiste en poner orden en la forma de utilizar los espacios públicos con fines de promoción electoral y que el tipo de material a utilizarse para la elaboración de propaganda se sujete a los criterios de producción sustentable que emita la Secretaría de Medio Ambiente del DF, que prohíbe la colocación de propaganda en el mobiliario urbano.

Asimismo, se aprobó una reserva al artículo 316 Bis del Código Electoral del Distrito Federal para regular la asignación de los PATR de dominio público a los partidos políticos en las campañas electorales, dotando al IEDF la facultad para asignar de manera equitativa y gratuita 50% de estos espacios, procurando con esto no saturar con publicidad la ciudad y obligar a que en su asignación se garantice la equidad de las fuerzas políticas.

Desafortunadamente la ley en la materia tiene vacíos y ha comenzado la pesadilla urbana, la propaganda de color amarillo intenso ensucia ya el paisaje de la Ciudad de México.

Sin embargo, a juzgar por las más recientes noticias, pasarse de listo o intentar burlar la ley tendrá costos para los candidatos en sus campañas, seguramente los ciudadanos están organizados y no dejarán de pasar la factura en las urnas.

Estamos a tiempo de frenar y no profundizar la mala imagen que las campañas propician, tanto en el ánimo ciudadano como en el entorno físico. Cabe el exhorto respetuoso a los partidos políticos y a los candidatos que participan en esta contienda para renovar Congresos y jefaturas delegaciones, a realizar un esfuerzo creativo de encontrar nuevas maneras de comunicarnos y publicitar nuestra oferta política con la ciudadanía que no implique generación de #BasuraElectoral.


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